Regina martyrum

 

Esta es la reposición del texto publicado el 28 de febrero del 2019, en mi ya eliminado blog Pederastia eclesiástica . La presente versión contiene algunas correcciones, así como actualizaciones del contenido de los hipertextos referidos.



Beatriz Eugenia Andrade Iturribarría.
euzkera
6 de noviembre del 2021.


¡Comencemos!




 Ad te suspiramus, gementes et flentes in hac lacrimarum valle.
Salve Regina.




La realización de la Cumbre sobre Pederastica eclesiástica y la laicización de Teodoro McCarrick de ninguna manera equivalen a una respuesta del Papa Francisco a Viganò, a la grey católica ni a millones de personas que no pertenecen a esa religión, y que seguimos esperando que tenga el valor de contestar con honestidad, máxime cuando es el único que no está sometido al Secreto Pontificio.

Desmenucemos algunas dimensiones del silencio bergogliano:

1. Cada día que deja pasar sin posicionarse y sin contestar no solo como Pontífice sino además como un hombre hecho y derecho, va generando una enorme confusión -en todas direcciones-. Lo mismo sucede cuando usa, dolosamente, ciertos pasajes evangélicos, a veces como forma de violencia pasiva, a veces como cortinas de humo y otras tantas con la intención de llevar la atención justo a los terrenos en los que aparentemente, cae bien parado.

2. Al no responder a Viganó -y en él, a miles de denunciantes en el mundo- también ha agravado el sufrimiento de muchos sacerdotes que ante el dilema ético de haber juramentado el Secreto Pontificio y a la par haber atestiguado hechos graves en materia de abusos sexuales por parte de consagrados, se están debatiendo entre:

a)  Romper el juramento del Secreto Pontificio [1] y decir todo lo que saben - entregando pruebas y evidencias-, con el riesgo de un efecto dominó de derrumbamiento de la Iglesia tal y como la conocemos, conllevando: - El violento desgarro de la fe de los creyentes. - El desamparo del la grey. -La renuncia a los privilegios sacerdotales. - Su reducción al estado laical. - El riesgo de ser asesinados por su ética osadía. - Y por supuesto, las consecuencias políticas mundiales de dichos destapes... aunque en el fuero interno, teniendo la paz espiritual que otorga la congruencia, al haber puesto por obra su compromiso evangélico.

b)  Poner al Secreto Pontificio por encima de la Verdad - juramento que con toda la vileza del caso, es el garante para que miles de criminales consagrados a la vida religiosa, a lo largo de muchísimos años se hayan dedicado, se estén dedicando y habrán de dedicarse a destruir, con derroche de sevicia, a miles y miles de inocentes sobre la faz de la Tierra- asumirse como cómplices, continuar con la doble vida que caracteriza a la Mafia clerical y limpiarse la re podrida conciencia, al decirse que todo ha sido en cumplimiento de su Voto de Obediencia... ¿Quién fue quien dijo aquéllo de: "Si el Papa se equivoca, con el Papa nos equivocamos"?

El reto espiritual sacerdotal, de tomar uno u otro camino y asumir las consecuencias de ello, es una de las etapas de la indispensable purga por la que ha de atravesar la Iglesia Católica... «Allí donde está tu tesoro, allí está tu corazón» (Mt. 6, 19-23)


3. Su retorcido silencio también arrastra a los creyentes, quienes ante:

a)  La disonancia cognitiva sembrada por las contradicciones papales.

b)  El temor reverencial que le tienen a él y a la jerarquía eclesiástica.

c)  El conocimiento superficial de la Doctrina de la Iglesia.
 
 Están generando toda clase de mecanismos de defensa para sobrevivir psíquicamente, y pagando el ineludible precio espiritual que eso conlleva.


4.  El silencio  de Bergoglio también es la carcajada estruendosa frente a las víctimas. Carcajada que se prolonga y amplía su volumen, cada vez que se ayunta al silencio de los que también deciden callarse.

Llamemos a las cosas por su nombre: las víctimas de estos abusos sexuales, son la parte mutilada del Cuerpo Místico de Cristo. No hay lágrima, espasmo de terror, cuerpo desgarrado ni corazón hecho añicos que se desaparezca, aún después de la muerte.

Frente a la polimórfica cicatriz y frente a este muñón interminable, no se encuentra respuesta alguna, como tampoco se ve la voluntad de responder quién lo hizo, qué ha pasado, a dónde fue a dar esa parte que tanta falta le está haciendo al Cuerpo y por qué se la cortó...

Tampoco hay espacio para la Santa Ira, porque en cuanto comienza a manifestarse -como una expresión de la toma de conciencia ante la injusticia-, aparecen bocas que repiten incesantes jaculatorias, sentencias de condenación eterna ante el atrevimiento o la -estratégicamente seleccionada- frase evangelica, que reprime cualquier posibilidad de que la liberación llegue a través de la Verdad.

Lo imperativo es llenarse de todos los distractores posibles para postergar el deber moral, ético y espiritual, pero sobre todo humano, de asomarse al abismo cavado por las manos de los abusadores, de los encubridores y también de quienes pasan a su lado con indiferencia.

Urge contemplar el horror y responder con honestidad, a la pregunta: ¿cuál es mi parte en todo esto?, y ¿qué voy a hacer frente a esta realidad?


Ante lo que he venido exponiendo desde hace meses y ante lo que acabo de plantear, me niego a aceptar una Historia de una Iglesia Católica que renuncia a enunciar frontalmente y en primera persona, el reconocimiento de su Sombra. Y me niego a aceptar la comodina interpretación teológica por parte de los consagrados que cometen abusos sexuales, para quienes la declarativa:

«Et Verbum caro factum est, et habitavit in nobis» (Juan 1, 14), solamente les significa el reconocimiento -de dientes para afuera- de que la Divinidad se encarnó en Jesucristo, pero que no habita en los seres humanos. Ahora como nunca, la Iglesia -Mater et Magistra-, está frente a la encrucijada de permanecer como la cruel e insaciable Madre, Violadora y Corruptora de sus propios hijos u optar por transfomarse en la Madre Misericordiosa, que desde la fiereza -Acies ordinata- del más sobrenatural y humano de los amores, convierte en hechos:

- La defensa de sus pequeños.
- La administración de medicina verdadera para los heridos.
- La honra de los que murieron ignorados.
-Y el castigo implacable -no por venganza sino por Justicia- a los criminales que han masacrado a sus vástagos.

...con el paso del tiempo conoceremos la respuesta.


Beatriz Eugenia Andrade Iturribarría.
euzkera
28 de febrero del 2019.

________

Nota:

[1]

Juramento del Secreto Pontificio.




Fuente:

https://web.archive.org/web/20180318031156/http://www.iuscanonicum.org:80/index.php/documentos/documentos-de-la-curia-romana/380-instruccion-secreta-continere-sobre-normas-sobre-el-secreto-pontificio.html