¿Los Mandamientos no son mandatos sino preguntas para el diálogo?



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El siguiente es el análisis de la catequesis dada en la Audiencia general del 20 de julio del 2018. Las capturas de pantalla, las he tomado de la web oficial del Vaticano, cuyo enlace es visible en la parte superior de la primera fotografía.

¡Comencemos!







 Comentario sobre el contenido de la imagen anterior:

Con un abrebocas que hace honor al NOM a través del lenguaje incluyente, y mostrando la intención de lo que más adelante desarrollará, en el tercer párrafo del texto, Bergoglio hace una veloz cabriola, dejando incompleta la cita del Evangelio según San Mateo -5 (17-19)-, la cual dice así:


"Jesús dijo a sus discípulos: No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: Yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no quedarán ni una ni una coma de la Ley, sin cumplirse, antes que desaparezcan el cielo y la tierra. El que no cumpla el más pequeño de estos Mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos."


Omisión a través de la cual, todo lo demás expuesto en su escrito, dejaría de tener razón de ser. Aún así, analicemos el texto completo:





Comentario sobre el contenido la imagen anterior:

Efectivamente, "nada es banal en la Biblia", es por ello que elijo el capítulo 32 del Éxodo [1], en donde se narra lo del becerro de oro, es decir, Baal, nombre que significa maestro de esclavos...

Díganme: ¿en qué parte de dicho capítulo -y de tantos otros de la Biblia referentes al desacato de la Ley de Dios- se muestra un "diálogo" ante la desobediencia y ante las infidelidades del pueblo de Israel?

¿A quiénes llama Dios "pueblo duro de cerviz" sino al desobediente pueblo israelita?


Acto seguido, el autor del escrito, siembra la semilla del relativismo:




Comentario sobre el contenido de la imagen anterior:

En el párrafo anterior,  se lanza -como solo él sabe hacerlo-, con una herejía [2] forrada de palabras enredadoras: palabras marcadas a fuego con el lenguaje serpentino. Sí pero no, no pero sí.

Ya lanzado aquel dardo envenenado, lo que continúa es -como también suele hacerlo- un puñado de palabras dulzonas impregnadas de humanismo distractor, para después lanzar un segundo dardo con doble dosis de veneno, a través de una afirmación sacrílega majadera y herética; parapetándola/parapetándose entre dos signos de interrogación. 

Veamos:


 

Comentario del contenido de la imagen anterior:


Bajo el pretexto de hacer preguntas [3], ahora saca una daga y la lanza, al decir: "(...) ¿la primera norma que Dios dio al hombre es la imposición de un déspota que prohíbe y obliga o es la atención de un padre que está cuidando de sus pequeños y les protege de la autodestrucción?"

Si realmente quisiera conducir a la grey a la idea de que es la atención de un padre que está cuidando de sus pequeños y les protege de la autodestrucción, lo reforzaría diciendo que para ello se ha valido de mandatos y que estos están sintetizados en el Décalogo. A cambio de ello, aprovecha la oportunidad para sugerir el despotismo divino y, redobla su apuesta al preguntar: "¿Es una palabra o es una orden?", y yo le respondo recordándole la existencia de los ENUNCIADOS IMPERATIVOS, LOS CUALES ESTÁN CONFORMADOS - ni más ni menos que- POR PALABRAS.

Así las cosas, me pregunto si ya se nos olvidó la existencia del libre albedrío... Desde ese lugar, efectivamente, una orden/mandato, tiene caracter de obligatoriedad, misma que al haber sido dada a los seres humanos también incluye una pregunta. Esa pregunta es: ¿Lo cumplirás o no?, PERO esto va más allá de cumplimiento desde la obediencia ciega, desde el pragmatismo y/o desde el miedo; la pregunta completa para los católicos es: ¿Lo cumplirás, lo respetarás, lo honrarás por amor a Mí?

Es ahí es cuando el alma puede elevarse y responderle a su Creador y Padre, a su Redentor y a su Consolador, es decir a su Señor: 

¡Sí, si quiero! Quiero cuando y como Tú lo quieras. A pesar de mi naturaleza quebrantada, a pesar de la multiplicidad de mis pecados y faltas. ¡Sí quiero, Señor y Padre mío, y lo quiero porque Tú lo quieres, porque te amo y porque con mi vida quiero darte mayor Gloria!



Comentario sobre el contenido de la imagen anterior:

¿Encrucijada -y precisamente la encrucijada que nos plantea JMBS-?

En este párrafo, ametralla con preguntas, que para preparar el cierre de su texto, siembran más confusiones y ambigüedades...

 ¿Por qué en vez de afirmar con contundencia, utiliza una metodología que más tiene de sofista que de mayéutica? Muy sencillo, porque la respuesta la da al final de dicho párrafo, cuando dice:

 "(...) mil veces tenemos que elegir entre una mentalidad de esclavo y una mentalidad de hijos. El mandamiento es del señor, la palabra es del Padre."

Ante EL CAMINO, que además es LA VERDAD y LA VIDA, Bergoglio abre una vereda a través de la falsa dicotomía, pretendiendo hacernos creer que hay una encrucijada, que tenemos un problema y que tenemos que esoger:

Imposición versus cuidado.
Patrón versus padre.
Ley  versus  palabra para cuidarme
Padre  versus  Señor -por cierto, la web vaticana escribe la palabra señor con minúsculas...-
Mentalidad de esclavos versus mentalidad de hijos.

Yo le respondo que si el cumplir la Ley Divina es sinónimo de esclavitud, y que si Señor es Aquel que en Su inasible Bondad, Misericordia y Sabiduría, nos manda cumplir Su Ley:  

¡Bendito Señor!,  ¡Bendito Yugo!, ¡Bendita sea nuestra esclavitud hacia el Altísimo!

Y también afirmo que:

a) No es patrón, sino padrote [4] , aquel infame que por medio del lenguaje seductor y del plantío de dudas estratégicamente sugeridas, condujo a Adán y a Eva al Pecado Original - no sin el consentimiento de ambos-.

b) Esclavitud inmunda no es otra sino la resultante de ese hecho.

c) Mentalidad de esclavos, es aquella que del pecado nace, que en él se regodea y para él vive.


 Comentario sobre el contenido  siguiente imagen: 




Cierto es que Jesucristo, es el Verbo de Dios y que no es la condena del Padre. Cierto es que Jesucristo vino a salvarnos, PERO nuestra Redención no ha sido exclusivamente a través de Su Palabra -no con minúsculas como viene en la web vaticana-.  ¡Se le olvida que la máxima expresión de Su Amor y por lo tanto, del Amor del Padre hacia a nosotros, ha sido Su Dolorosísima Pasión y Su Muerte en la Cruz! 

Curiosamente, también se le olvida la separación del trigo y de la cizaña y la separación de las ovejas y de los cabritos...

Por último, omite mencionar aquellas PALABRAS DE VERDAD, que sin dobleces, Su Santísima boca pronunciara [5] :

(...) Entonces dirá también a los de la izquierda: ´Apártense de mí, malditos; vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles."


Conclusiones:

1. Dios no nos da los Mandamientos solo como un Padre que nos cuida. En primer lugar lo hace para establecer el ORDEN, y con ello, determina UNA  INAMOVIBLE Y JUSTÍSIMA JERARQUÍA, sin la cual, el caos imperaría.


2. Que quede claro:

Si no hubiera Mandato Divino, entonces no habría quebranto de la Ley Divina.

Si no hubiera quebranto de la Ley Divina, entonces no existiría el pecado.

Si el pecado no existiera, entonces vana sería la Encarnación del Verbo de Dios, en las Purísimas entrañas de la Santísima Virgen María, Nuestra Señora.

¿A alguien ya se le olvidó o alguien pretende que se nos olvide que Jesucristo, Segunda Persona de la Santísima Trinidad, vino a este mundo para redimirnos, para salvarnos, para abrir las Puertas del Cielo -cerradas a causa del PECADO ORIGINAL- a través de Su Dolorosísima Pasión y Muerte?

Desde ese olvido o pretensión de que se diluya en la memoria -herético, apóstata,blasfemo y sacrílego-, el Santo Sacrificio de la Misa, perdería su esencia propiciatoria, convirtiéndose en una amable ceremonia entre amigos -asamblea-, en la que simbólicamente se recordaría la Última Cena, por un grupo de afiliados a una institución filantrópica, que tiene 22 siglos de existencia, ¡Cosa falsa de toda falsedad!

No solo eso, también el sufrimiento humano perdería sentido, al desligarlo de la posibilidad de -con fines de adoración, expiación, consolación, agradecimiento o ruego- unirlo a Su Pasión y a Su Cruz Redentora, y con dicha desvinculación, lo que enlisto a continuación, se elevaría a modelo aspiracional y a sinónimo de empoderamiento:

a) La evasión de los sufrimientos inherentes a la existencia humana.

b) La queja constante y la autoconmiseración por nuestras vidas -cuyo sufrimiento en gran medida se debe a las consecuencia de nuestros actos y a nuestra rebeldía para asumirlas responsablemente,

hechos que traerían como consecuencia, una sociedad copada de individuos cobardes, ejerciendo la tiranía de la autovictimización; personas sin reciedumbre y sin sentido sobrenatural, centradas en la autocomplacencia y en el mejor de los casos, en una bonachonería y en una blandenguería espiritual, arraigada en el subjetivismo: ese lugar en donde cualquier cosa cabe y cualquier cosa se permite, siempre y cuando esté aderezada con empatía, buenas vibras y fraternidad universal, es decir, un relativismo, que a modo de papel lija social, haciciera desaparecer cualquier aspereza o molestia que la honestidad intelectual, la ética y la moral se atrevieran a generar...

Precisamente, sobre esta purulenta trampa es que nuestra sociedad actual ha fincado su paz. Una paz mundana que se viste de blanco y sonríe; una paz sin sustento ni valentía. Una PAZ COBARDE, APOLTRONADA y MENTIROSA. 

Una paz pachamámica y pro NOM, que ve a un mortal enemigo, en virtudes como la Fe, la Esperanza, la Caridad, la Templanza y la Fortaleza -por citar solamente algunas-. Es por ello que, constantemente, no sin antes añadirle estratégicas gotitas de falsa miel, las denosta, escupe sobre ellas y las mutila.


3. Efectivamente, somos hijos de Dios, pero que quede claro, solo hasta después del Sacramento del Bautismo.

Dicha Filiación Divina no se opone al hecho de que al mismo tiempo seamos siervos de Dios, razón por la cual le llamamos SEÑOR; Señor que en Su infinita Bondad y Misericordia, y a pesar de nuestra pequeñez e inmundicia por nuestros pecados, amorosamente, nos llama amigos, pero eso sí: ¡SIEMPRE Y CUANDO HAGAMOS LO QUE ÉL NOS DICE! [6]

4. Ha sido Jesucristo a través de Su Pasión y Su Muerte, Quien ha pagado el precio para liberarnos de nuestro estado de esclavitud. 

5. ¡Misericordia Divina y misericorditis no son ni nunca serán sinónimos!

6. Tengamos presente que el diablo siempre pregunta, es decir, pide nuestro permiso para obrar. Tampoco olvidemos, que jamás se debe dialogar con él, porque terminará por enredarnos.

7. Por último, llama la atención que alguien que se proclama defensor del diálogo y cuyo texto tiene el evidente propósito de desmontar y/o sembrar la duda sobre la importancia de la esencia mandatoria de la Ley Divina, comience su exposición con el mandato de que: "(...) debemos entender mejor esta perspectiva.

 ¿Mejor, cómo?, muy sencillo: ¡Imponiéndonos la suya! 



Per Crucem, ad Lucem!

Non prævalebunt!


Beatriz Eugenia Andrade Iturribarría.
euzkera
29 de marzo del 2022.

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Notas:


[1]

a) ¿Hay alguien a quien se le olvide lo sucedido en el capítulo 32 del libro del Éxodo?

Díganme: ¿en qué parte de dicho capítulo - y de tantos otros de la Biblia referentes al desacato de la Ley de Dios- donde se muestra un "diálogo" ante la desobediencia y las infidelidades del pueblo de Israel?

¿A quienes llama Dios "pueblo duro de cerviz" sino al desobediente pueblo israelita?

b) Sugiero la meditación de los siguientes textos, correspondientes a la Liturgia de la Santa Misa Tradicional, del cuarto miércoles de Cuaresma:

Ezequiel 36 (23-28)

Salmos 33 (2)

Isaías 1 (16-19)

Salmos 102 (10)

Evangelio según San Juan 9 (1-38)



[2]
Diciendo que los Mandamientos son diálogo y no órdenes.

¿Desde cuándo el Amarás a Dios sobre todas las cosas, así como los demás Mandamientos, son una pregunta divina abierta al diálogo, y no una orden divina contundente, que pone en juego nuestro libre albedrío, nuestra concupiscencia, nuestro amor a Dios, y por lo tanto, una convocatoria a la permanente guerra interior, que implica la vida de los católicos?

[3]
La he resaltado con marcador azul.


[4]
En México se usa para designar al proxeneta, al que en Argentina se le llama cafishio.


[5]
Evangelio según San Mateo 25 (31-46).


[6]
Evangelio según San Juan 15 (15-16).