La Santa Cruz

 




"(...) Se humilló a Sí Mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 
Por lo cual también Dios Le exaltó y Le dió el Nombre que está sobre todo nombre, 
para que al Nombre de Jesús se doble toda rodilla de los seres celestes, terrestres e infernales,
y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, en la Gloria de Dios Padre."

Carta a los filipenses 2 (8-11)





Con el antecedente de la aberración pronunciada por Jorge Mario Bergoglio Sívori, durante su viaje a Kenya, en el año 2015, en donde dijera que el Via Crucis es "la historia del fracaso de Dios", y cuya evidencia está en este brevísimo video:

(Nótese la saña con que lo dice, y el posterior desparpajo con el que luego afirma que: se las arregla como puede... mientras una audiencia de imbéciles, le aplaude.)





Hoy, 3 de mayo, día que en México se celebra la Santa Cruz, comparto algo que formara parte de uno de mis -ya eliminados- blogs.

Para mi sorpresa, luego de haber pasado 5 años del tan siniestro hecho que a continuación mostraré, la web oficial del Vaticano, continúa teniendo publicado dicho texto [1], que hoy como entonces, permanece publicado tan solo en Italiano. Desgraciadamente, no he podido encontrar el video en donde se lo veía diciéndolo -lo que hay en la red son videos editados, que omiten esa parte...-

Dada la gravedad de aquel hecho; dados los tiempos que corren actualmente, y sobre todo, dado el acumulado de sacrilegios, herejías, blasfemias y majaderías que Jorge Mario Bergoglio Sívori ha sumado hasta el día de hoy -y que es muy posible que engroce en el futuro-, he hecho la traducción al Español de aquella "meditación" que JMBS pronunciara el 4 de abril del 2017, en la capilla de la casa de Santa Martha.

Con este trabajo dejo el registro de una de las más dolorosas estaciones del Via Crucis, por el que el Cuerpo Místico de Cristo está atravesando. Dolorosa en sí misma y agravada por:


a) El estrepitoso silencio, por parte de la mayoría de los clérigos y consagrados que la conocen.

b) Los -dignos de un circo- malabares de los "exégetas" de dicha meditación.

c) El  eficientísimo taponeo mediático.

d) La ignorancia de la mayoría de la feligresía.


Precisamente, para invalidar pretextos como:  "Es que no sabía", "No es cierto que lo dijo", "Es que no hablo Italiano", publico este trabajo, complementándolo con otros elementos que pueden resultar interesantes para los lectores.



1. Estas son las capturas de pantalla que he hecho hoy, 3 de mayo del 2022:





2. Toda la "disertación" está hecha en el más puro estilo que ya le conocemos: "Sí, pero no; no pero sí y todo lo contrario también". Vayamos a la traducción, la cual respetará todas las omisiones referidas en la nota [2] que se encuentra al final de este posteo:



PAPA FRANCISCO 
MEDITACIÓN MATUTINA EN LA CAPILLA DE DOMUS SANCTAE MARTHAE 

En la señal de la cruz [2a]
Martes, 4 de abril de 2017


(de: L'Osservatore Romano, ed. cuotidiana, Año CLVII, n.79, 05/04/2017)


Hacer distraídamente "la señal de la cruz" y ostentar "el símbolo de los cristianos" como si fuera "el escudo de un equipo" o "un adorno", tal vez con "piedras preciosas, joyas y oro", no tiene nada que ver con "el misterio" de Cristo. Tanto es así, que el Papa Francisco ha sugerido un examen de conciencia precisamente en la cruz, para comprobar cómo cada uno de nosotros lleva en la vida cotidiana, el único verdadero "instrumento de salvación". He aquí las líneas de reflexión que propuso el Pontífice en la misa celebrada la mañana del martes 4 de abril, en Santa Marta.

“Llama la atención -señaló enseguida, refiriéndose al pasaje del evangelista Juan (8, 21-30)- que en este breve pasaje del Evangelio Jesús dice tres veces, a los doctores de la ley, a los escribas, a algunos fariseos: "Moriréis en vuestros pecados"». Lo repite "tres veces". Y "lo dice -añadió- porque no comprendieron el misterio de Jesús, porque tenían el corazón cerrado y no pudieron abrirlo un poco, para tratar de comprender ese misterio que era el Señor". De hecho, explicó el Papa, "morir en el propio pecado es algo feo: significa que todo acaba ahí, en la inmundicia del pecado".

Pero luego “este diálogo -en el que Jesús repite tres veces 'moriréis en vuestros pecados'- continúa y, al final, Jesús mira hacia atrás en la historia de la salvación y les recuerda algo: 'Cuando hayais levantado al hijo del hombre, entonces sabréis que yo soy y que nada hago por mí mismo”». El Señor dice precisamente: "cuando hayas alzado al hijo del hombre".

Con estas palabras -afirmó el Pontífice, refiriéndose al pasaje tomado del libro de Números (21, 4-9)- "Jesús nos hace recordar lo que sucedió en el desierto y escuchamos en la primera lectura
[se refiere a la Lectura de la Misa que estaba oficiando]. Es el momento en que “el pueblo fastidiado, el pueblo que no soporta el camino, se aleja del Señor, murmura contra Moisés y [contra] el Señor, y encuentra esas serpientes que muerden y matan”. Entonces, "el Señor le dice a Moisés que haga una serpiente de bronce y que la levante, y la persona que sufra una herida de la serpiente, y que mire a la de bronce, será sanada".

“La serpiente -prosiguió el Papa- es el símbolo del villano, es el símbolo del diablo: era el más astuto de los animales en el paraíso terrenal”. Porque “la serpiente es la que es capaz de seducir con la mentira”, es “el padre de la mentira: ese es el misterio”. Pero entonces "¿debemos mirar al diablo para salvarnos?" La serpiente es el padre del pecado, el que hizo pecar a la humanidad”. En realidad, «Jesús dice: “Cuando sea levantado en alto, todo vendrá a mí”. Evidentemente este es el misterio de la cruz”.

“La serpiente de bronce sanaba [es
decir, sanaba a los judíos] - dijo Francisco - pero la serpiente de bronce era signo de dos cosas: del pecado cometido por la serpiente, de la seducción de la serpiente, de la astucia de la serpiente; y también fue una señal de la cruz de Cristo, fue una profecía». Y “por eso les dice el Señor: “Cuando hayáis levantado al hijo del hombre, entonces sabréis que yo soy”. Así podemos decir, afirmó el Papa, que “Jesús “se hizo serpiente”, Jesús “se hizo pecado” y tomó sobre sí toda la inmundicia de la humanidad, toda la inmundicia del pecado. Y se "hizo pecado", se dejó levantar para que todo el pueblo lo mirara, el pueblo herido por el pecado, nosotros. Este es el misterio de la cruz y lo dice [por supuesto, con estilo protestantizador, evita decir San Pablo] Pablo: “Él se hizo pecado a sí mismo” y tomó la apariencia del padre del pecado, la serpiente astuta”.

“Quien no miró a la serpiente de bronce, después de ser herido por una serpiente en el desierto -explicó el Pontífice- murió en el pecado, el pecado de murmurar contra Dios y contra Moisés”. Asimismo, "el que no reconozca en aquel hombre levantado, como la serpiente, la fuerza de Dios que se hizo pecado para sanarnos, morirá en su propio pecado". Porque "la salvación viene sólo de la cruz, pero de esta cruz que es Dios hecho carne: no hay salvación en las ideas, no hay salvación en la buena voluntad, en el deseo de ser bueno". En realidad, insistió el Papa, "la única salvación está en Cristo crucificado, porque sólo él, como la serpiente de bronce significaba, pudo tomar todo el veneno del pecado y sanarnos allí".

"Pero, ¿qué es la cruz para nosotros?" es la pregunta que plantea Francisco. “Sí, es la señal de los cristianos, es el símbolo de los cristianos, y hacemos la señal de la cruz pero no siempre la hacemos bien, a veces la hacemos así… porque no tenemos esto fe en la cruz”, subrayó el Papa. La cruz, pues, afirmó, “para algunas personas es un distintivo de pertenencia: “Sí, llevo la cruz para demostrar que soy cristiano””. Y "está bien", pero "no sólo como escudo, como si fuera un equipo, el escudo de un equipo"; sino «como memoria de aquel que se hizo pecado, que se hizo diablo, serpiente, por nosotros; [que] se rebajó hasta quedar totalmente aniquilado » -dijo Francisco.

Además, es cierto, "otros llevan la cruz como adorno, llevan cruces con piedras preciosas, para que se vean". Pero, señaló el Pontífice, “Dios dijo a Moisés: “El que mire a la serpiente será sanado”; Jesús dice a sus enemigos: "Cuando hayas alzado al hijo del hombre, entonces sabrás" ". Básicamente, explicó, “quien no mira la cruz, de esta manera, con fe, morirá en sus propios pecados, no recibirá esa salvación”.

“Hoy - insistió el Papa - la Iglesia nos ofrece un diálogo con este misterio de la cruz, con este Dios que se hizo pecado por amor a mí”. Y «cada uno de nosotros puede decir: 'por amor a mí'». Por eso -prosiguió-, es oportuno preguntarse: «¿Cómo llevo la cruz: como recuerdo? Cuando hago la señal de la cruz, ¿soy consciente de lo que hago? ¿Cómo llevo la cruz: solo como símbolo de pertenencia a un grupo religioso? ¿Cómo llevo la cruz: como un adorno, como una joya con muchas piedras preciosas de oro?”. O "¿He aprendido a llevarlo sobre mis hombros, donde me duele?".

“Cada uno de nosotros hoy -sugirió el Pontífice al final de su meditación- mira el crucifijo, mira a este Dios que se hizo pecado porque  no morimos en nuestros pecados, y responde a estas preguntas que [en el párrafo anterior] te he sugerido»


3. Como queda demostrado en el inciso anterior, fiel a esa afición suya - mental/discursiva pero sobre todo espiritual- de ir enredando y de ir haciendo nudos con las madejas prolijamente devanadas en lo teológico, en lo doctrinal y por lo tanto, en lo pastoral,  el sembrador de confusiones nos presenta un octavo párrafo, que no por ser menos grave lo que le rodea, despliega sus tinieblas:


a)


(La palabra colui [2b], que en este caso es Aquel, es decir, Jesucristo, ha sido escrita con minúscula, al igual que en tantos casos en los que se refieréndose a Él, es decir, a Jesucristo, la web oficial vaticana acostumbra ahorrárselo. Ya sabemos que forma es fondo.)


b) Traducción del texto de la fotografía anterior:


"Pero, ¿qué es la cruz para nosotros?" es la pregunta que plantea Francisco. “Sí, es la señal de los cristianos, es el símbolo de los cristianos, y hacemos la señal de la cruz pero no siempre la hacemos bien, a veces la hacemos así… porque no tenemos esto fe en la cruz”, subrayó el Papa. La cruz, pues, afirmó, “para algunas personas es un distintivo de pertenencia: “Sí, llevo la cruz para demostrar que soy cristiano””. Y "está bien", pero "no sólo como escudo, como si fuera un equipo, el escudo de un equipo"; sino «como memoria de aquel que se hizo pecado, que se hizo diablo, serpiente, por nosotros; [que] se rebajó hasta quedar totalmente aniquilado » -dijo Francisco.



b1
) ¡Jesucristo NO SE HIZO PECADO, NO SE HIZO SERPIENTE Y POR SUPUESTO, NO SE HIZO DIABLO, carajo!


b2) Annientarsi totalmente -en Italiano, como lo dijo-, significa totalmente aniquilado...

La palabra es annientarsi, significa aniquilarse, es decir, quedar reducido a nada. También puede ser usada como equivalente de destruir, autodestruir...

- Jesucristo murió en la Cruz, luego de una amarguísima Pasión -interior y exterior-.

- Su Muerte, de ninguna manera equivale a quedar totalmente aniquilado, como lo señalara Jorge Mario Bergoglio Sívori.

- Jesucristo, ofreciéndoSe a Su Padre como Víctima Propiciatoria, al asumir los pecados del mundo, es decir, cargándolos sobre Sí Mismo -lo cual no significa ser ni hacerse pecado en el sentido que JMBS lo sugiere-, pagó con Su Vida el precio de nuestra esclavitud; esclavitud nacida de nuestros pecados.

- ¡LO ANIQUILADO FUE DICHA ESCLAVITUD, LO DERROTADO FUERON LAS MALIGNAS CADENAS  QUE NOS SUJETABAN!

- Así que de ninguna manera, de ninguna, Jesucristo fue totalmente aniquilado

- Jesucristo fue humillado, y -a causa de Su Amor inefable a nosotros-  Él permitió que eso sucediera.

- Mientras más humillado, más exaltado: ¡Jesucristo Glorioso y Triunfante, en su Amorosísima Pasión y Muerte!

- ¡Glorioso y Vencedor: Fijo en el Madero de la Cruz. Fijo en la Obediencia a Su Padre. Fijo en Su infinita Misericordia para con las miserables criaturas que somos los seres humanos, señor Bergoglio!

- Y por supuesto, también Glorioso en Su Resurrección y Ascención a los Cielos.


b3) El tergiversador JMBS, también obvia muchísimas cosas, por ejemplo, el contenido del texto de la segunda carta de San Pablo a los Corintios:

"Al que no conoció pecado, Dios lo trató como pecado por nosotros, para que por él fuésemos hechos justicia de Dios"

O el texto de la carta a los Hebreos (9,14) :

“Cristo, mediante el Espíritu Eterno se ofreció a Sí Mismo, sin mancha a Dios” (Carta a los Hebreos 9,14)



4.  Luego de lo expuesto, uno se pregunta: ¿Por qué si ante una mentada de madre en la calle, la mayoría de las personas reaccionan inmediatamente, en defensa de quien les dió la vida; frente a esta terrible blasfemia dirigida hacia el "(...) Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma Naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho", los católicos no hacemos nada?

Les recuerdo  -a los desde ahora ya informados, y que solo por el hecho de que JMBS esté en el cargo en el que está, consideran que lo dicho por él, es indiscutible-  que la falsa obediencia y la ceguera deliberada, son dos de los caminos que garantizan el ponerse al servicio del padre del pecado, del padre de la mentira, de la astuta serpiente antigua, del que ha sido asesino desde el principio: ¡Del Diablo! [3]


Per Crucem ad Lucem!


Beatriz Eugenia Andrade Iturribarría.
euzkera
3 de mayo del 2022.



________

Notas:

[1]

a) Enlace original:
https://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2017/documents/papa-francesco-cotidie_20170404_nel-segno-della-croce.html

b) Enlace resguardado:
https://archive.ph/oMINB

c) https://elrioperfumado.blogspot.com/2022/03/para-quienes-dicen-que-jmbs-no-dijo-lo.html


[2]

2a) Así comienza el título: la web oficial vaticana -como en INCONTABLES OCASIONES- elige ahorrarse el uso de letras mayúsculas iniciales, en palabras fundamentales.

En este caso, al referirse a la Cruz Redentora, la escribe con minúsculas: cruz.

A lo largo del texto en cuestión, esto se repite. A pesar de ello, para no hacer cansina la lectura, no pormenorizaré todas esas falta, con excepción de la siguiente:


2b) La palabra colui, que en este caso es Aquel, es decir, Jesucristo, ha sido escrita con minúscula, al igual que en tantos casos en los que se refieréndose a Él, es decir, a Jesucristo, la web oficial vaticana acostumbra ahorrárselo. Ya sabemos que forma es fondo.


[3]

Apocalipsis 12:9

Evangelio según San Juan 8:44