¡Esto también es cuidar la Tradición Católica!

 






Porque en donde estuviese vuestro TESORO, ahí también estará vuestro corazón.

San Mateo 6 (21)




A continuación comparto una lista de cuestiones, que también pueden ayudarnos -a los feligreses- a cuidar el GRAN TESORO DE LA TRADICIÓN CATÓLICA.



I. PARA TODOS


GENUFLEXIONES



a) ¿Qué es la genuflexión sencilla?

La genuflexión es lo primero que hacemos, cuando al haber entrado a la iglesia, capilla u oratorio, pasamos frente al Tabernáculo.

La genuflexión es el gesto interno y externo, a través del cual adoramos al Santísimo Sacramento que está en el Tabernáculo.


b) ¿Cómo se hace una genuflexión sencilla?

Externamente: se inclina la rodilla DERECHA, HASTA TOCAR CON ELLA, EL SUELO. Se hace de manera pausada, manteniendo el torso erguido y mirando al Sagrario. Luego de ello, se puede inclinar levemente la cabeza.

Internamente: este gesto exterior, debe ir acompañado de nuestro anonadamiento interior, es decir, de la ADORACIÓN de todo nuestro ser, ante la Divina Majestad de Jesucristo Sacramentado.


c) ¿Cuándo se debe hacer?

Todas y cada una de las veces que pasamos frente al Sagrario. Es por ello que si en un día pasas 500 veces frente al Sagrario, 500 genuflexiones deberás haber hecho en ese día -al menos- : ¡No es exageración!


d) ¿Qué hay que evitar?


- Pasar frente al Tabernáculo y omitirla.

- Hacerla de prisa.

- Hacerla "por cumplir", es decir, sin atender a que lo que estamos haciendo es adorar al Santísimo Sacramento.

-Hacerla físicamente sin que nuestro corazón también adore a Jesucristo Sacramentado, es decir, hacer solamente el gesto exterior sin que nuestra alma lo acompañe.

- Hacerla mirando o dirigiendo nuestro cuerpo hacia otro lado.

- Hacerla "a medias", es decir, doblando la rodilla, sin que ésta toque el suelo: una especie de pronta y extraña agachadita.

- Conformarnos con inclinar la cabeza, sin haber doblado nuestra rodilla DERECHA, hasta tocar el suelo.

- Evitar enseñarle a los niños el cómo hacerla y cuándo hacerla, pretextando que son demasiado pequeños para hacerla y/o aprender a hacerla.

e) La señal para saber si el Santísimo Sacramento está presente en la iglesia, capilla u oratorio, es que la lamparilla del Santísimo (de vidrio rojo), esté encendida; sin embargo, hay ocasiones en que ésta no se encuentra encendida, a pesar de que el Santísimo sí está en el Tabernáculo, así que como decía Monseñor Escrivá: "Ante la duda: ¡Genuflexión!", es decir, es preferible hacer una genuflexión "de más", que haberla omitido.


c) ¿Qué es la doble genuflexión doble?

Es el gesto interno y externo implica poner las dos rodillas en el suelo e inclinar la cabeza y el cuerpo, profundamente. La genuflexión doble se hace cuando el Santísimo Sacramento está expuesto.


d) Importante:

Quienes estén impedidos físicamente para hacer las genuflexiones, deben hacer una pausada y respetuosísima reverencia, frente al Tabernáculo o frente al Santísimo expuesto en el Ostensorio..



II. PARA MUJERES, JOVENCITAS Y NIÑAS


EL VELO


a) El velo se pone ANTES de entrar a la iglesia, capilla u oratorio, y se quita hasta DESPUÉS de haber salido del recinto.

b) Procura no estar jugueteando con él o que se te resbale y tu cabeza quede descubierta. Para evitarlo, basta con que le cosas una pequeña peineta o un broche, con el que lo fijarás a tu pelo.

c) Revisa que tu velo esté limpio, lávalo con frecuencia. Revisa que no tenga rasgones, y los tuviera, remiéndalo o bien, sustitúyelo por uno nuevo.

d) Si no tienes un velo, y en la iglesia, capilla u oratorio al que asistes hay velos disponibles para el uso de la feligresía femenina, luego de que lo hayas usado, devuélvelo, pero no lo dejes aventado, procura acomodarlo y doblarlo cuidadosamente.

¿Alguna vez te has preguntado: cómo es que la Santísima Virgen María,  dejaría acomodado ese velo después de haberlo usado?



III. MATERNIDAD Y PATERNIDAD


a) Controla y forma a tus hijos:

- No les permitas jugar, platicar y cuchichear dentro del recinto sagrado. ¡Mucho menos, los dejes gritar o carcajearse!

- Corrige sus posturas corporales: desde pequeños deben aprender a hincarse y a estar bien sentados, no a estar echados en el suelo o sobre la banca y mirando para todos lados.

- Si aún no tienen edad para aprender a responder las oraciones de la Santa Misa, que aprendan que DEBEN estar callados o conversando -desde su corazón- con el Niño Dios, con la Virgen Santísima o con su Ángel de la Guarda.

- Si empiezan a llorar, dales un brevísimo lapso para que ello suceda y se les pase, PERO si la cosa empeora, tómalos y llévalos contigo, afuera del recinto, hasta que se les haya pasado el llanto. No es correcto que les permitas ser caprichosos y berrinchudos. Desde muy pequeños debe aprender el debido respeto a la Santa Misa, así como al recinto sagrado en donde se lleva a cabo, y por supuesto, a respetar a las personas que asisten a Ella.

- Enséñales qué es el Sagrario y QUIÉN está dentro del Sagrario, y luego, enséñales qué es y cómo se hace la genuflexión. La mejor didáctica es el ejemplo: Haz bien la genuflexión, POR AMOR A DIOS.

- Enséñales que no se come dentro de la iglesia, capilla u oratorio; que tampoco se corre dentro de él. Que nuestro caminar y nuestras maneras deben ser serenas, silenciosas y respetuosas, porque estamos en la Casa de Dios.

- Ensénales a juntar sus manitos mientras rezan.

- Enséñales a que no dejen basura y/o papeles tirados en ningún sitio, y mucho menos, en la iglesia, capilla u oratorio.

- Enséñales a que los reclinatorios no se pisan -¡Tú tampoco subas tus pies sobre ellos, como si estuvieras en un sillón reposet, mientras descansas-. Enséñales que las bancas no se rayan.

- Llevalos limpios, bien peinados y bien arregaditos, a la Santa Misa.


b) Tomar agua e ir al baño.

Toma agua y ve al baño ANTES de entrar a la Santa Misa, y enseña a tus hijos a adquirir el mismo hábito. -¡He visto a señoras que defienden la Tradición, pegando buches de agua, en plena Misa Tradicional! Obviamente, sus hijos también lo hacen... -

Solo que fuera un caso de extrema gravedad, se puede salir de la Misa, para ir al baño, de lo contrario, debe evitarse.

La iglesia, capilla u oratorio no son teatros ni estadios, en donde se sacan botellas y termos -a medio partido o a media función- con agua para dar un trago.  No hay sed -en persona sana- que no pueda soportarse durante una hora y que además no nos regale la oportunidad de hacer una mortificación física, para ofrecérsela a Nuestro Señor -esto lo pueden y deben hacer, tanto niños como adultos, así fue siempre-.

La excepción podría ser un bebé a quien le toque la hora de tomar el biberón, en medio de la Santa Misa.


c
) Amamantar.

No se amamanta en plena Misa o en plena Adoración del Santísimo Sacramento, y MUCHO MENOS, se lo hace sin cubrirse, usando el absurdo pseudo argumento de que: la lactancia natural es un don de Dios y que hacerlo al descubierto no tiene nada de malo.

El pudor y la modestia no se oponen a tu deber de alimetar a tu bebé. Procura hacerlo afuera del recinto sagrado y cubriéndote con un lienzo. Si no puedes hacerlo afuera, busca ANTICIPADAMENTE un sitio discreto dentro de él, y lleva a cabo la labor, cubriéndote.



IV. EL VESTUARIO



a) Mujeres, jovencitas y niñas.


Si arreglarse de manera modesta y pudorosa, es lo correcto estando fuera de la iglesia, capilla u oratorio, con muchísima mayor razón lo es, estando dentro. Pareciera una obviedad, PERO NO LO ES Y LOS HECHOS LO DEMUESTRAN-: no son correctos los escotes -frontales y traseros- profundos, la ropa entallada, las minifaldas, la ropa desmangada. Los estampados con vulgaridades. Ir a la Santa Misa o a una procesión, no es ir a un desfile de modas.

Cuando vamos a la Santa Misa, evitemos usar perfumes de olores penetrantes que lo invaden todo; olores que generan repulsión. Seamos limpias y discretas.


b) Hombres, jóvenes y niños.


- Eviten ir con bermudas, shorts, camisetas sin mangas, chanclas de hule y playeras mugrosas.

- Eviten los estampados con vulgaridades -en su vida diaria, y con mayor razón al asistir a la iglesia, capilla u oratorio-.

- Báñense antes de ir a la Santa Misa, lleven puesta ropa limpia. Eviten el uso de la pijama social, es decir, eviten los conjuntos de ropa deportiva -chamarrones a juego con pantalones fofos-.

- Vayan bien peinados y ¡no con el almohadazo marcado en el pelo!

- Si es domigo, los adultos usen saco, ropa formal: es el Día de Nuestro Señor.


V. PARA LA FELIGRESÍA EN GENERAL.

 
- Llega TEMPRANO a Misa.

- Haz la señal de la Cruz, con cuidado, sin prisas, dándote cuenta de lo que estás haciendo.

- Jamás cruces la pierna a la altura de la rodilla, cuando te sientes dentro de la iglesia, capilla u oratorio. ¡JAMÁS!

- Evita hacer las oraciones vocales en voz alta, ya que con ello invades el silencio que los demás necesitan para su oración. Conviene rezar con el corazón y mover suavemente los labios -sin estar siseando-.

- No se debe saludar con abrazos, besos y apretones de mano, dentro de la iglesia, capilla u oratorio. En caso dado, una breve sonrisa y/o un mínimo asentimiento con la cabeza, bastan. Los saludos vendrán después, afuera, cuando la liturgia o la Santa Misa haya terminado.

- El recinto sagrado no es un lugar para selfies, ni para estarlo filmando y fotografiando todo: ¿Cuántas veces se tiene un enorme archivo digital de las liturgias, pero un escasísimo historial de verdadera devoción y piedad, a consecuencia del abuso de la tecnología? ¡MUCHÍSIMAS!

- No charles, no cuchichees, no te rías, no alces la voz: La única conversación correcta dentro del recinto sagrado, es la oración.



VI. EL TRATO CON LOS SACERDOTES.


- Tratémoslos respetuosamente: hablándoles de USTED, con cariño pero sin manifestaciones físicas fuera de lugar.

- Una cosa es besar sus manos de manera leve, breve y respetuosa, PORQUE ESTÁN CONSAGRADAS Y PORQUE SON CONSAGRADORAS, y otra cosa MUY DIFERENTE, es plantarles un beso a modo de chupón.  ¡Mujeres, no lo hagan con la boca pintada!

- Jovencitas y señoras: los Sacerdotes son VARONES, así que cuidémoslos siendo prudentes, modestas, recatadas, evitando maneras dulzonas y gestos que pueden caer en la coquetería; evitando acapararlos con prolongadas charlas personales y a solas -aun en espacios abiertos-, so pretexto de la Dirección Espiritual...  ¡No te pongas ni los pongas, en ocasión de pecar!

-Jóvenes y señores: los Sacerdotes aunque son VARONES como ustedes, no son sus compinches: eviten el trato confianzudo que raya en el irrespeto. Tengan siempre presente la importancia de la jerarquía.

Papás: En relación con sus hijos menores, enséñénles el cariño y el respeto hacia los Sacerdotes, evitando los apapachos y el tuteo.

- Hay que ser acomedidos, preguntándoles: ¿En qué podemos servir o ayudar

Es MUCHÍSIMO lo que recibimos de Dios a través de Sus Sacerdotes: ¡Seamos generosos en el servicio, así como en la oración y en la mortificación por ellos!


VII. EL CUIDADO DE LAS INSTALACIONES


a) Si vas al baño: ¡Cuídalo! 

- Jala la palanca del W.C. luego de haberlo usado. Enseña a tus hijos a que también lo hagan.

b) Mantén los lavabos sin pelos, ni espuma mugrosa -resultante de haberte lavado las manos-, eso se evita enjuagándolo con agua clara, luego de haberte lavado las manos. No salpiques los espejos con agua, si lo hicieras, sécalos. Enseña a tus hijos a que también lo hagan.

c) No tires al suelo: papeles, chicles, envolturas, etc. Enseña a tus hijos a que tampoco lo hagan.

d) No desperdicies el agua ni los materiales que están a tu disposición -papel, papel de baño, lápices, borradores, jabón, etc.-, y enseña a tus hijos a que también lo hagan.

e) Cuida las instalaciones, el mobiliario, y enseña a tus hijos a que también lo hagan.

f) Si hay algún desperfecto o si tú involuntariamente provocaste algún desperfecto en las instalaciones, comunícaselo inmediatamente a la persona correspondiente. Y enseña a tus hijos a que así lo hagan.

g) Si tienes que llevar a tus hijos contigo, al cumplimiento de algún apostolado, no los dejes sueltos en las instalaciones -como cabras locas-, es decir, no te desentiendas de ellos.  

Habla con ellos de la importancia de no ensuciarlas, de no dejar golosinas tiradas, de no gritar, de no corretear en los pasillos, de no meterse en cubículos o habitaciones en donde no se los ha llamado, es decir, ¡cumple con tu deber de enseñarlos a ser respetuosos!



VIII. EL TRATO CON LOS EMPLEADOS.

- Saluda, agradece, pide las cosas POR FAVOR, despídete. Sé amable, sé paciente, y enseña a tus hijos a que también lo hagan.

- Si estás realizando algún trámite en la Notaria Parroquial o en la oficina equivalente, cumple en tiempo y forma, con los requisitos que se te han pedido. Reconoce tus errores cuando los cometas, pide perdón por ellos, apresúrate a enmendarlos y HAZTE RESPONSABLE DE LAS CONSECUENCIAS DE TUS ACTOS Y DE TUS OMISIONES. No seas prepotente.

- Trata respetuosamente a los empleados, y enseña a tus hijos a que también lo hagan.



IX. CONCLUSIÓN


Esta lista -que podría extenderse aún más, pero que hasta aquí he decidido terminarla-, no es un frío texto que tan solo ennumera manierismos y/o manías: Forma es fondo.

Del diligente, perseverante, caritativo, celoso y piadoso cuidado que tuvieron quienes nos antecedieron, es que hemos recibido la bendición de la Tradición Católica, la cual está arraigada en los Santísimos Corazones de Jesús y María, en el Magisterio bimilenario, en la Sana Doctrina y en la Tradición Apostólica... ¿La sangre de cuántos mártires fue derramada, por defenderles?

Es por ello que ahora nosotros tenemos la bellísima responsabilidad y deber de cuidarla y honrarla de la misma manera:

¡Entonces, por amor a Dios, a la Santísima Virgen María y a la Iglesia Católica: seamos alegremente generosos, caritativos piadosos, cuidadosos y disciplinados!



Per Crucem ad Lucem!

Beatriz Eugenia Andrade Iturribarría.
euzkera
26 de junio del 2022.