Dos textos interesantes sobre Albino Luciani Tancon, (de quien pronto publicaré una síntesis de su genealogía, que incorporaré aquí mismo como adendo) y una reflexión personal.
Disculpen el formato de los textos I y II, me ha sido imposible homologarlos.
I.
Juan Pablo I (en latín: Ioannes Paulus PP. I), de nombre secular Albino Luciani (Canale d'Agordo, 17 de octubre de 1912-Ciudad del Vaticano, 28 de septiembre de 1978), fue el 263.er papa de la Iglesia católica y soberano de la Ciudad del Vaticano desde el 26 de agosto de 1978 hasta su muerte, ocurrida 33 días después. Su pontificado fue uno de los más breves de la historia, dando lugar al más reciente año de los tres papas. Fue el primer papa nacido en el siglo XX
y también el último en morir en dicho siglo. Asimismo es el último
pontífice italiano hasta la fecha, y el último de una larga sucesión
ininterrumpida de papas italianos a lo largo de más de cuatro siglos,
iniciada con Clemente VII en 1523.
Fue declarado Siervo de Dios por su sucesor, Juan Pablo II, el 23 de noviembre de 2003, el primer paso en el camino a la santidad. El papa Francisco confirmó su virtud heroica el 8 de noviembre de 2017 y le proclamó Venerable.
Antes de celebrarse el cónclave que lo eligió,
expresó su deseo de no ser elegido, confesando a aquellos más cercanos a
él que renunciaría al papado si era elegido, pero cuando los cardenales
lo eligieron se sintió obligado a aceptar. Fue el primer papa que eligió un nombre compuesto, "Juan Pablo", en honor a sus dos predecesores, Juan XXIII y Pablo VI.
Explicó que quiso homenajear a ambos al sentirse agradecido y en deuda
con ellos por haberle nombrado obispo y cardenal, respectivamente.
También fue el primer papa en utilizar el número "I" en su nombre,
llamándose "Juan Pablo Primero".
Sus dos sucesores, Juan Pablo II y Benedicto XVI, han recordado su actitud cercana, amable y cariñosa en múltiples ocasiones. En Italia es recordado con los apelativos de "Il Papa del Sorriso" (El papa de la sonrisa) e "Il Sorriso di Dio" (La sonrisa de Dios). La revista Time y otras publicaciones se refirieron a él como "The September Pope" (El papa de septiembre).
Albino Luciani nació en la pequeña localidad italiana de Forno di Canale, Belluno (llamada Canale d'Agordo a partir de 1964) el 17 de octubre de 1912.
Hijo de Giovanni Luciani, un albañil, y Bortola Tancon. Fue bautizado
por la matrona que ayudó en el parto, ya que se temía que muriera. Su
bautismo fue formalizado dos días después por el párroco del pueblo,
Achille Ronzon. Fue el mayor de cuatro hermanos del matrimonio Luciani;
los otros hermanos fueron Eduardo, Nina y Federico, que falleció a corta
edad. La familia de Luciani, de origen humilde, pasó penurias durante
la Primera Guerra Mundial.
Aparte de Albino, sus padres tuvieron otro hijo varón llamado Eduardo y una hija mujer llamada Antonia.
Cuando tenía 6 años, recibió el sacramento de la confirmación de manos del obispo Giosuè Cattarossi. A los diez años, su madre murió y su padre contrajo nuevas nupcias con una mujer de gran devoción; fue entonces cuando nació su vocación sacerdotal, según él declaró, gracias a la predicación de un fraile capuchino.
Aparte de Albino, sus padres tuvieron otro hijo varón llamado Eduardo y una hija mujer llamada Antonia.
Cuando tenía 6 años, recibió el sacramento de la confirmación de manos del obispo Giosuè Cattarossi. A los diez años, su madre murió y su padre contrajo nuevas nupcias con una mujer de gran devoción; fue entonces cuando nació su vocación sacerdotal, según él declaró, gracias a la predicación de un fraile capuchino.
En 1923 ingresó en el seminario
menor de la localidad de Feltre. El novicio Luciani se fagocitó todos
los libros del seminario, más importante aún era la capacidad que tenía
para recordar absolutamente todo lo que leía. En los veranos el joven
seminarista regresaba a su hogar, y se dedicaba a trabajar en el campo.
En 1928 marchó al Seminario Gregoriano de Belluno, donde fue ordenado subdiácono en 1934, diácono en febrero de 1935 y finalmente presbítero el 7 de julio
del mismo año en la iglesia de San Pedro en Belluno. Dos días después
fue nombrado cura capellán de su ciudad natal; meses más tarde fue
transferido, como profesor de religión del Instituto Técnico de Mineros
de Agordo. En 1937 fue nombrado vicerrector del Seminario Gregoriano de Belluno, cargo que ocupó hasta 1947. Entre otras materias, dio clases de teología dogmática y moral, derecho canónico y arte religioso.
En 1941, Luciani comenzó a estudiar para obtener un doctorado en teología negativa por la Pontificia Universidad Gregoriana,
que requería un año de estancia en Roma. Sin embargo, sus superiores en
el seminario querían que continuase dando clases durante sus estudios,
lo que consiguió mediante una dispensa concedida por Pío XII el 27 de marzo de 1941. Su tesis, El origen del alma humana según Antonio Rosmini, se oponía frontalmente a la teología de Rosmini, y le proporcionó su doctorado magna cum laude.
Tenía la virtud, lo que se ve reflejado en su tesis, de explicar en
forma simple los conceptos más complicados. Es en estos años donde
Luciani empieza a interesarse por los escritos de Rosmini.
En 1947 fue nombrado vicario general de la diócesis de Belluno por el obispo Girolamo Bortignon. Dos años más tarde, en 1949, fue nombrado director de la oficina de catequesis de la diócesis.
En 1947 fue nombrado vicario general de la diócesis de Belluno por el obispo Girolamo Bortignon. Dos años más tarde, en 1949, fue nombrado director de la oficina de catequesis de la diócesis.
El 15 de diciembre de 1958, fue nombrado obispo de la diócesis de Vittorio Veneto por Juan XXIII y consagrado como tal en la Basílica de San Pedro, por el mismo papa, el 27 de diciembre de ese año.
Tomó posesión de la diócesis de Vittorio Veneto el 11 de enero de 1959. Durante 11 años ejerció su ministerio en esta diócesis, realizando su primera visita pastoral el 17 de junio
de 1959. Se tomó su papel de obispo muy en serio, los sacerdotes de su
diócesis no necesitaban pedir cita previa, sacerdote que llegaba
sacerdote que era recibido. Dijo un sacerdote de la época del obispado
de Luciani:
”.......era
como si tuviéramos nuestro papa personal, en la mesa de Luciani siempre
había dos o tres sacerdotes l ,era un hombre que no podía dejar de
darse, solía visitar a los enfermos y a las personas con discapacidad,
en los hospitales vivían en un estado de sobresalto , nunca se sabía si
el obispo se presentaba ; se subía a su bicicleta, se acercaba a los
hospitales y recorría las salas , también visitaba a los curas de las
montañas para tratar los problemas específicos de su localidad”.
En 1962 asistió a la apertura del Concilio Vaticano II en Roma; estaría presente en cuatro de las sesiones de dicho Concilio.
El 15 de diciembre de 1969, Pablo VI lo nombró patriarca de Venecia, sucediendo a Giovanni Urbani y a Angelo Giuseppe Roncalli. Tomó posesión del cargo el 3 de febrero de 1970. El mismo Pablo VI lo elevó a la dignidad cardenalicia el 5 de marzo de 1973. En su primer Ángelus tras ser nombrado papa, recordó la vergüenza que pasó cuando Pablo VI se quitó su propia estola y se la colocó a él sobre los hombros:
El 15 de diciembre de 1969, Pablo VI lo nombró patriarca de Venecia, sucediendo a Giovanni Urbani y a Angelo Giuseppe Roncalli. Tomó posesión del cargo el 3 de febrero de 1970. El mismo Pablo VI lo elevó a la dignidad cardenalicia el 5 de marzo de 1973. En su primer Ángelus tras ser nombrado papa, recordó la vergüenza que pasó cuando Pablo VI se quitó su propia estola y se la colocó a él sobre los hombros:
Luciani fue elegido en la cuarta votación del cónclave de agosto de 1978, un cónclave inusualmente breve, el segundo más corto del siglo XX, tras el de 1939. El cardenal protodiácono Pericle Felici fue el encargado de anunciar la decisión del Colegio cardenalicio
de elegir al Patriarca de Venecia, Albino Luciani, como el 263°
(ducentésimo sexagésimo tercer) papa de la Iglesia Católica, el 26 de agosto de 1978, siendo así el tercer Patriarca de Venecia en ser nombrado papa, tras Giuseppe Melchiore Sarto (elegido como Pío X en 1903) y Angelo Giuseppe Roncalli (elegido como Juan XXIII en 1958). Escogió el nombre de Juan Pablo,
convirtiéndose en el primer papa de la historia con un nombre
compuesto, gesto con el que pretendía honrar a sus dos predecesores, Juan XXIII, que le nombró obispo, y Pablo VI, que le nombró Patriarca de Venecia y cardenal. También fue el primer papa en usar el ordinal "primero" en su nombre.
Se llegó a pensar que su elección fue debida a la división entre miembros de distinta ideología dentro del Colegio cardenalicio:
Entre los cardenales procedentes de fuera de Italia, en un Colegio cardenalicio cada vez más internacionalista, había figuras como la del cardenal Karol Wojtyła. En los días posteriores al cónclave, los cardenales declararon con satisfacción que habían elegido al "candidato de Dios". El cardenal argentino Eduardo Pironio declaró que "hemos sido testigos de un milagro moral". La Madre Teresa dijo: "Ha sido el mejor regalo de Dios, un rayo de sol del amor de Dios que brilla en la oscuridad del mundo".
Tras
su elección, Juan Pablo I tomó una serie de decisiones que hicieran
"más humano" al papa, admitiendo públicamente que se ruborizó cuando
Pablo VI le nombró Patriarca de Venecia. Fue el primer papa moderno en
hablar en singular utilizando "yo" en lugar del plural mayestático, aunque las grabaciones oficiales de sus discursos fueron reescritas de un modo más formal por algunos de sus ayudantes más tradicionalistas, que reincorporaron el plural mayestático en notas de prensa y en las noticias de L'Osservatore Romano. También fue el primero en rechazar la silla gestatoria, hasta que le convencieron de que era necesaria para que los fieles pudieran verle.
Juan Pablo I eligió como lema de su papado la expresión latina Humilitas ("humildad"), lo que se reflejó en su polémico rechazo de la coronación y de la tiara papal en la ceremonia de entronización, sustituyéndola por una simple investidura en contra de lo prescrito por la Constitución Apostólica Romano Pontifici Eligendo, promulgada por Pablo VI en 1975.
Juan Pablo I eligió como lema de su papado la expresión latina Humilitas ("humildad"), lo que se reflejó en su polémico rechazo de la coronación y de la tiara papal en la ceremonia de entronización, sustituyéndola por una simple investidura en contra de lo prescrito por la Constitución Apostólica Romano Pontifici Eligendo, promulgada por Pablo VI en 1975.
Una de sus declaraciones, de gran repercusión en la prensa, fue que "Dios es Padre, y más aún, es madre", refiriéndose a Isaías, que compara a Dios con una madre que no olvida a su hijo Sion. El papa realizó este comentario durante su Ángelus del 10 de septiembre de 1978, en el que también pidió que se rezase por los Acuerdos de Camp David.
Juan Pablo I tenía planeado promulgar una encíclica para consolidar las reformas del Concilio Vaticano II,
que calificó como "un extraordinario acontecimiento de gran alcance
histórico y de crecimiento para la Iglesia", y para reforzar la
disciplina de la Iglesia en la vida de los cargos eclesiásticos y de los
fieles. Como reformista, también lanzó algunas iniciativas como la
devolución del 1% de los ingresos de cada iglesia para destinarlo a las
iglesias del Tercer mundo. La visita del dictador Jorge Rafael Videla, presidente de Argentina, a la Ciudad del Vaticano, también causó gran controversia, especialmente cuando el papa le recordó las violaciones a los derechos humanos ocurridas en Argentina durante la llamada guerra sucia.
El periodista John L. Allen
afirma que "es casi seguro que Juan Pablo I no habría revertido las
enseñanzas de Pablo VI, sobre todo porque no era un radical doctrinal.
Además, como Patriarca de Venecia
algunos han visto un endurecimiento de su postura en temas sociales con
el paso de los años. No obstante, "es razonable suponer que Juan Pablo I
no hubiera insistido en el juicio negativo en la Humanae Vitae
tan agresiva y públicamente como Juan Pablo II lo hizo, y probablemente
no lo habría entendido como una enseñanza casi infalible. Hubiera
seguido siendo una cuestión más "abierta".
Según las versiones, mientras que como Patriarca de Venecia "Luciani
era intransigente con su defensa de la enseñanza de la Iglesia y severo
con aquéllos que por orgullo intelectual y desobediencia no hacían caso
de la prohibición de la Iglesia sobre la anticoncepción", aunque sin
condenar el pecado, era tolerante con aquellos que sinceramente han
intentado y han fracasado el vivir de acuerdo con las enseñanzas de la
Iglesia".
Juan Pablo I era considerado un hábil comunicador y escritor, incluso publicó algunos escritos. Su libro Illustrissimi,
que escribió cuando era cardenal, consiste en una serie de cartas
dirigidas a un gran número de personajes históricos y ficticios. Entre
ellas están las cartas dirigidas a Jesús, al rey David, al barbero Fígaro, a la emperatriz María Teresa y a Pinocho. Otras están dirigidas a Mark Twain, Charles Dickens y Christopher Marlowe.
Juan Pablo I enseguida sorprendió con su simpatía y calidez personal. Hay voces que dicen que dentro del Vaticano era visto como un simple intelectual inconsciente de las grandes responsabilidades del papado, aunque David Yallop, autor del libro In God's Name (En nombre de Dios, en el que defiende la teoría de que Juan Pablo I fue asesinado), sostiene que estas voces son sólo el resultado de una campaña lanzada por gente del Vaticano que se oponía a las políticas de Luciani. En palabras del escritor John Cornwell, "le trataron con condescendencia"; un alto clérigo, hablando sobre Luciani, llegó a decir: "han elegido a Peter Sellers". Los críticos comparaban sus discursos, con menciones a Pinocho, con los discursos más intelectuales de Pío XII y Pablo VI. Sus visitantes hablaban de su soledad y aislamiento, y del hecho de que fuera el primer papa en décadas en no tener un papel diplomático (como Juan XXIII y Pío XI) o curial (como Pío XII y Pablo VI) dentro de la Iglesia.
Juan Pablo I enseguida sorprendió con su simpatía y calidez personal. Hay voces que dicen que dentro del Vaticano era visto como un simple intelectual inconsciente de las grandes responsabilidades del papado, aunque David Yallop, autor del libro In God's Name (En nombre de Dios, en el que defiende la teoría de que Juan Pablo I fue asesinado), sostiene que estas voces son sólo el resultado de una campaña lanzada por gente del Vaticano que se oponía a las políticas de Luciani. En palabras del escritor John Cornwell, "le trataron con condescendencia"; un alto clérigo, hablando sobre Luciani, llegó a decir: "han elegido a Peter Sellers". Los críticos comparaban sus discursos, con menciones a Pinocho, con los discursos más intelectuales de Pío XII y Pablo VI. Sus visitantes hablaban de su soledad y aislamiento, y del hecho de que fuera el primer papa en décadas en no tener un papel diplomático (como Juan XXIII y Pío XI) o curial (como Pío XII y Pablo VI) dentro de la Iglesia.
Su
impacto personal, sin embargo, fue doble: su imagen de hombre amable,
cercano y bondadoso enseguida cautivó al mundo entero. Esta imagen fue
formada inmediatamente después de aparecer en el balcón de la Plaza de San Pedro
después de su elección. Su presencia cordial le hizo una figura muy
querida ya antes de empezar a hablar, en particular entre la prensa.
También era un hábil orador. Mientras que Pablo VI hablaba como si estuviese exponiendo una tesis doctoral, Juan Pablo I producía amabilidad, cercanía e incluso risa.
Según sus ayudantes, no era el ingenuo idealista que sus críticos hicieron ver. Según el cardenal Giuseppe Caprio, Juan Pablo I aceptó su cargo y se dispuso a ejercerlo con confianza.
Juan
Pablo I fue el primer papa que admitió que la perspectiva del papado le
había intimidado tanto que otros cardenales tuvieron que animarle a
aceptar. Rechazó la milenaria tradición de la coronación papal y también la tiara. En su lugar, optó por una simple misa de inauguración. En su notable Ángelus del 27 de agosto de 1978, el primer día completo de su pontificado, impresionó al mundo con su simpatía natural.
El
ambiente de optimismo y cercanía establecido por Juan Pablo I nunca
llegaría a avanzar por la brevedad de su pontificado. Fue encontrado
muerto en su cama poco antes del amanecer del 29 de septiembre de 1978, 33 días después de su elección. Según las fuentes oficiales, el papa, de 65 años, murió de un infarto. Se ha dicho que el Vaticano ocultó algunos aspectos sobre el descubrimiento del cadáver.
Como es costumbre tras la muerte de un papa, no se realizó autopsia.
Aunque esto, junto con declaraciones contradictorias realizadas tras la
muerte del papa, han dado lugar a una serie de teorías de conspiración
en torno a ella. Estas declaraciones se refieren a quién encontró el
cadáver y dónde, a qué hora y qué papeles tenía en la mano. La Santa Sede todavía no ha investigado estos aspectos. El papa reposa en las grutas vaticanas desde el 4 de octubre de 1978.
El Vaticano afirma que Juan Pablo I falleció de un infarto en su cama y que no se llevó a cabo autopsia alguna por la oposición de sus familiares. Algunos aspectos de esta declaración oficial, sin embargo, se vieron contradichos más tarde: no fue el irlandés John Magee (posteriormente obispo), quien fuera secretario personal de Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II, la primera persona en hallar el cadáver del Pontífice, sino una de las religiosas que se encargaban del trabajo doméstico y de nombre Vincenza, como se supo en 1988; la familia del fallecido papa reveló en 1991 que la muerte no le sobrevino en la cama, sino en su escritorio; y además, sí se le habría realizado una autopsia, según otros informes. Estas incoherencias oficiales, junto a otros factores de índole económica, han dado origen a teorías conspirativas que apuntan a un envenenamiento del Pontífice.
El Vaticano afirma que Juan Pablo I falleció de un infarto en su cama y que no se llevó a cabo autopsia alguna por la oposición de sus familiares. Algunos aspectos de esta declaración oficial, sin embargo, se vieron contradichos más tarde: no fue el irlandés John Magee (posteriormente obispo), quien fuera secretario personal de Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II, la primera persona en hallar el cadáver del Pontífice, sino una de las religiosas que se encargaban del trabajo doméstico y de nombre Vincenza, como se supo en 1988; la familia del fallecido papa reveló en 1991 que la muerte no le sobrevino en la cama, sino en su escritorio; y además, sí se le habría realizado una autopsia, según otros informes. Estas incoherencias oficiales, junto a otros factores de índole económica, han dado origen a teorías conspirativas que apuntan a un envenenamiento del Pontífice.
Juan Pablo I pretendía ahondar en las reformas iniciadas por Juan XXIII. La clarificación de las cuentas vaticanas era una de sus prioridades. Mientras fue patriarca de Venecia, en 1972, el Banco Vaticano vendió al Banco Ambrosiano, propiedad de Roberto Calvi, la Banca Cattolica del Veneto,
sin consultar al obispado metropolitano de Venecia, del cual monseñor
Albino Luciani era jerarca. El responsable de esta acción fue el
arzobispo Paul Marcinkus,
lo cual llevó a ciertas desavenencias entre Luciani, aún no nombrado
papa, y el norteamericano, responsable de la dudosa administración
vaticana de entonces. La Banca Cattolica del Veneto estaba especializada
en préstamos con bajos tipos de interés hacia los más necesitados;
quizá por esto el papa Luciani tomó cartas en el asunto. Giovanni Benelli, sustituto del secretario de Estado de la Santa Sede, le cuenta que existe un plan entre Roberto Calvi, Michele Sindona y Marcinkus para aprovechar el amplio margen de maniobra que tiene la Santa Sede: «evasión de impuestos, movimiento ilegal de acciones». La reacción de Luciani, recogida en el libro Con el corazón puesto en Dios: intuiciones proféticas de Juan Pablo I, es de una enorme decepción.
El 9 de mayo de ese mismo año de la muerte de Juan Pablo I, 1978, había sido asesinado el primer ministro de Italia, Aldo Moro, líder de la Democracia Cristiana.
Las extrañas circunstancias del deceso de Albino Luciani —un ataque
cardíaco, para alguien que gozaba de buena salud— y otros sucesos
misteriosos, como que la defunción no fuese certificada por el forense
vaticano, sino por otro, y lo precipitado de su embalsamamiento,
dispararon la teoría de que en realidad Juan Pablo I fue asesinado. La
doble confesión de la monja, sor Vicenza Taffarel, quien encontró el
cadáver del sumo pontífice (en una primera versión: vestido aún, en su
baño, posiblemente en el suelo, donde vomitó; y la otra: en su cama, con
documentos desordenados y las gafas caídas de su rostro, ya despojado
del hábito papal) inducen a pensar que fue envenenado.
Algunas obras de investigación abundan en la teoría del envenenamiento. El libro El día de la cuenta del sacerdote español Jesús López Sáez, presume que el sumo pontífice fue envenenado con una fuerte dosis de un vasodilatador. El libro In God's Name (En el nombre de Dios), del investigador inglés David Yallop,
defiende que fue envenenado por altos jerarcas de la Iglesia católica
en complicidad con mafiosos vinculados con el Banco Ambrosiano y las
hermandades secretas masónicas.
En 1988 la Santa Sede abrió sus puertas al periodista John Cornwell
y le dio todo tipo de facilidades para entrevistar a los testigos de la
vida y muerte de Juan Pablo I, incluso algunos que nunca habían
declarado en público sus vivencias. En su libro Como un ladrón en la noche. La muerte del papa Juan Pablo I
plasma las entrevistas a los Secretarios del Papa difunto, a Paul
Marcinkus, a la sobrina (médica de profesión) del Papa Luciani, a un
sargento de la guardia suiza, a los embalsamadores, a periodistas, a un
agente del FBI que trabajó en Roma, a Joaquín Navarro-Valls en Radio Vaticano,
a los médicos del papa, etc. La conclusión fue que parecía inverosímil
que el papa hubiera sido asesinado, atribuyendo su muerte a una
conjunción de factores. Su carácter afable se vio aplastado por la
burocracia vaticana y la presión de trabajo a la que fue sometido (el
Cardenal Villot
reconoció que se sentía culpable de haberlo agobiado de trabajo con
maletas de documentos), la poca ayuda que recibió del entorno para
desempeñar su nueva función, sus problemas de salud (sobre todo
circulatorios, embolias, trombos, etc.) que combinado con el estrés y un
posible descuido en la medicación, junto a la ausencia de trato por
parte de los médicos del Vaticano, pudieron producir una embolia pulmonar la noche del 28 de septiembre de 1978. Varias fuentes acusaron a Cornwell de haber sido contratado por el propio Vaticano
para dar esta información al menos en parte falsa, ya que se demostró
que Albino Luciani no tenía ninguno de los problemas de salud
mencionados, ni tomaba medicación alguna, lo que ha dejado numerosas
dudas sin resolver sobre la muerte del sumo pontífice.
En julio de 2019 fue publicado un libro por Anthony S. Luciano Raimondi, supuestamente gánster de la Familia Colombo y familiar del obispo Marcinkus, con quienes habrían perpetrado el asesinato de Juan Pablo utilizando valium y cianuro, cuyo móvil también habría sido encubrir un fraude masivo de títulos financieros.
En julio de 2019 fue publicado un libro por Anthony S. Luciano Raimondi, supuestamente gánster de la Familia Colombo y familiar del obispo Marcinkus, con quienes habrían perpetrado el asesinato de Juan Pablo utilizando valium y cianuro, cuyo móvil también habría sido encubrir un fraude masivo de títulos financieros.
Juan Pablo I fue el primer papa en suprimir la coronación papal, y también el primero en elegir un nombre compuesto (Juan Pablo). Su sucesor, el cardenal Karol Wojtyła, escogió el mismo nombre en su honor.
El proceso de canonización de Juan Pablo I comenzó formalmente en 1990 con la petición de 226 obispos brasileños, entre ellos cuatro cardenales.
El 26 de agosto de 2002, cuando se cumplían 24 años de la elección de Juan Pablo I, el obispo Vincenzo Savio anunció el inicio de la fase preliminar de reunión de documentos y testimonios para comenzar el proceso de canonización. El 8 de junio de 2003, la Congregación para las Causas de los Santos dio su aprobación y el 23 de noviembre, el proceso se inauguró formalmente en la Basílica Catedral de Belluno, a cargo del cardenal José Saraiva Martins.
La investigación en la diócesis concluyó el 11 de noviembre de 2006 en Belluno. En junio de 2009, la Santa Sede
comenzó la fase "romana" del proceso de beatificación de Juan Pablo I,
basándose en el de Giuseppe di Altamura Denora, que afirmó haber sido
curado de cáncer. Una investigación oficial sobre el presunto milagro
está en marcha. El 26 de agosto de 2015
Giuseppe Andrich obispo de Belluno-Feltre aseguró durante el 37º
aniversario de la elección de Luciani como Pontífice que por primera vez
en la historia de la Iglesia, un Papa da testimonio de la causa de
beatificación de otro Papa, refiriéndose Benedicto XVI. Para que Luciani sea beatificado, los investigaciones tienen que certificar al menos un milagro. El 9 de noviembre de 2017 el papa Francisco aprueba el decreto que declara venerable a Juan Pablo I por el que reconoce sus virtudes heroicas.
Se concluye así la fase romana de la causa de canonización de Albino
Luciani. Para su canonización, hace falta un segundo milagro.
El cardenal Karol Wojtyła fue elegido sucesor de Juan Pablo I como papa el 16 de octubre de 1978. Al día siguiente celebró una misa con el Colegio cardenalicio en la Capilla Sixtina. Tras la misa, dio su primera bendición Urbi et Orbi, que fue transmitida por radio al mundo entero. En ella prometió fidelidad al Concilio Vaticano II y rindió homenaje a su predecesor.
El cardenal Karol Wojtyła fue elegido sucesor de Juan Pablo I como papa el 16 de octubre de 1978. Al día siguiente celebró una misa con el Colegio cardenalicio en la Capilla Sixtina. Tras la misa, dio su primera bendición Urbi et Orbi, que fue transmitida por radio al mundo entero. En ella prometió fidelidad al Concilio Vaticano II y rindió homenaje a su predecesor.
Fuente: https://archive.ph/UPFDK
II.
LA “BEATIFICACIÓN” DE “LA MITAD DE LA LUNA”
Lunes, 5 de septiembre de 2022
Lunes, 5 de septiembre de 2022
Finalmente
sucedió: ayer 4 de Septiembre de 2022, Francisco Bergoglio “beatificó” a
su antecesor Juan Pablo I (Albino Luciani Tancón), en ceremonia
realizada en la plaza de San Pedro, estableciendo su memoria litúrgica
(por lo menos localmente en Venecia, Vittorio Veneto y Belluno) el 26 de
Agosto, día de su “elección papal”.
En medio de una tormenta que estalló, un Bergoglio dijo que Luciani
«con una sonrisa, logró transmitir la bondad del Señor. Es hermosa una Iglesia con el rostro alegre, el rostro sereno, el rostro sonriente, una Iglesia que nunca cierra las puertas, que no endurece los corazones, que no se queja ni alberga resentimientos, que no está enfadada, no es impaciente, que no se presenta de modo áspero ni sufre por la nostalgia del pasado cayendo en el “involucionismo” [“indietrismo” en el original italiano, N. del E.]. Roguemos a este padre y hermano nuestro, pidámosle que nos obtenga “la sonrisa del alma”, que es transparente, que no engaña: la sonrisa del alma».
Todo lo contrario a lo que es Bergoglio: cara de puño, sonrisa fingida, lenguaraz, peronista (en el sentido de echarle la culpa de los problemas a otros), vengativo e inestable mental (según
su antiguo superior general Peter Hans Kolvenbach Domensino SJ, que lo
mandó como confesor a la casa provincial en Córdoba). Bueno, casi todo,
porque Bergoglio tiene nostalgia por los años 70, la “época dorada” de
los cambios del Vaticano II.
Acto
seguido, Lina Petri Luciani, sobrina del hoy “beato” y representante de
la Fundación Vaticana “Juan Pablo I” conducía procesionalmente una
reliquia “peculiar”: una nota manuscrita en 1956 sobre las virtures
teologales, que fue el tema de sus catequesis en las Audiencias
Generales de los miércoles. El relicario, realizado por el escultor
Franco Murer, tiene una base de piedra proveniente de Canale d’Agordo
(patria de Albino Luciani) y una cruz hecha de la madera de un árbol
caído en la tempestad Adrian/Vaia, que golpeó el noreste italiano en
Octubre de 2018 dejando ocho muertos y daños por 2.809’400.000 euros.
Finalizada
la ceremonia (donde estuvo presente el presidente italiano Sergio
Matarella), Bergoglio en su mensaje del Ángelus pidió oraciones «por la
Ucrania martirizada», y saludó a los cardenales presentes, incluidos
Giovanni Angelo Becciu (a quien había despojado de sus derechos sin
justo juicio, pero lo “rehabilitó” para el consistorio del 27 de
Agosto), y Robert Sarah (a quien destituyó como prefecto de Culto Divino
apenas tuvo oportunidad, pero teatralmente le preguntó sobre una lesión
en su mano derecha).
Las grandes ausentes fueron Candela Giarda Sosa, la beneficiaria del “milagro”, y su madre Roxana:
Habían sido invitadas a la ceremonia en el Vaticano, y hubo quien le
pagó el vestido para la ocasión. El presbítero José Ignacio Dabusti,
quien le sugirió a Roxana invocar a Juan Pablo I para conseguir la curación de su hija,
confirmó que Candela se había fracturado el pie en una tarima, y añadió
que ella tenía «una fe simple, quizá tambien poco madura, como sucede
por demás a muchos jóvenes en este tiempo contemporáneo». También
quedaron esperándola en Canale d’Agordo.
Albino
Luciani Tancón (Juan Pablo I, quien dijo llamarse “Papa” entre el 26 de
Agosto y el 28 de Septiembre de 1978) nació el 17 de Octubre de 1912 en
Forno di Canale (hoy Canale d’Agordo, provincia y diócesis de Belluno,
Italia). Hijo del albañil y militante socialista Giovanni Battista Luciani Moè y de su segunda esposa Bortola María Tancón Zus, fue ordenado sacerdote el 7 de Julio de 1935, con dispensa pontificia super deféctum ætátis
(tenía 22 años en ese momento). Consagrado obispo de Vittorio Veneto el
27 de Diciembre de 1958, participó en todas las sesiones del Vaticano
II y dirigió esta sede hasta 1969, cuando fue promovido como Patriarca
de Venecia, y cuatro años después, creado cardenal. Elegido “papa” en el
cónclave del 26 de Agosto de 1978, planeó algunas reformas, que sin
embargo no llevó a cabo debido a su “imprevista” muerte el 28 de
Septiembre de ese año. En la Profecía de los Papas
de San Malaquías de Armagh, le correspondió el lema “De medietáte Lunæ”
(De la mitad de la luna) por su cuna en Belluno (“Bella Luna”), y
porque su “pontificado” duró sólo un mes.
Ahora, no podemos perder lo siguiente:
- Siguiendo el ejemplo del obispo de Belluno Girolamo Bartolomeo Bortignon OFM Cap.
(cuyo vicario general fue hasta que aquél fue trasladado a la sede de
Padua en 1949), como obispo de Vittorio Veneto prohibió los grupos de
oración del Padre Pío (aun cuando conocía personalmente a Sor Pía de los
Dolores OSS –en el siglo Gracia Forgione Di Nunzio–, la hermana del
Padre Pío), y las peregrinaciones a San Giovanni Rotondo.
- En 1967, provocó el “Cisma de Montanèr”,
al buscar imponer un párroco al pueblo en remplazo del
fallecido Giuseppe Faè Moras a pesar de haberles reconocido el derecho a
elegirlo.
- Defendía
la píldora anticonceptiva, no obstante la encíclica “Humánæ Vitæ” (el
21 y 22 de Mayo de 1978, declinó asistir e intervenir en un congreso en
Milán por los diez años de la encíclica, y cuando llegó a “Papa”, este
era el único documento de Montini que nunca citaba en sus discursos).
- Siendo Patriarca de Venecia, buscó imponer el Novus Ordo a toda costa, hasta el punto que prohibió en 1978 al padre Siro Cisilino celebrar la Misa Romana Tradicional en la parroquia de San Simón Pequeño. Por otra parte (y sirva esto de descargo), disolvió en 1974 la sección local de la Federación de Universitarios Católicos Italianos, que apoyaba el divorcio y otras iniciativas contrarias a la moral católica; y expresó sus reservas frente al Camino Neocatecumenal.
- Mantuvo conversación con la impostora Lucía de Coímbra en 1977 (diez años después de su presunta aparición ante el gran público).
- Planeaba
reformar la Curia y el Instituto para las Obras de Religión (Banco del
Vaticano), depurándolos de los elementos masones y corruptos, por lo
cual fue asesinado el 29 de Septiembre en conspiración liderada por el cardenal estadounidense Paul Marcinkus.
Tres semanas antes (5 de Septiembre), vio morir al metropólita ortodoxo
ruso Nicodemo Rótov de Leningrado, presidente del Departamento de
Relaciones Exteriores Eclesiásticas del Patriarcado de Moscú (y según el
desertor soviético Vasili Nikítich Mitrojin, Nicodemo era un agente de la KGB con el nombre código “Sviatoslav”,
cuya misión era que las relaciones con el Vaticano y el Consejo Mundial
de Iglesias fueran beneficiosas a los intereses soviéticos).
- Profesó muchas herejías, entre ellas, haber afirmado «Dios es nuestro Padre, más aún, Él es nuestra madre» en su discurso del Ángelus el 10 de Septiembre de 1978.
En cuanto se publiquen los propios de su memoria, haremos los comentarios pertinentes.
Una
conclusión que se debe sacar de todo esto es que Bergoglio
está “canonizando” el Vaticano II, habiendo ya “canonizado” a sus
antecesores Juan XXIII bis Roncalli, Pablo VI Montini y Juan Pablo II
Wojtyła, y ayer “beatificado” a Juan Pablo I Luciani. Pero igual, los
católicos verdaderos sabemos que el Vaticano II es herético, apóstata e
inválido; sus “papas” unos impostores sin autoridad alguna a nivel
eclesiástico y seglar, y sus “canonizaciones” y “beatificaciones” inválidas sustantiva y procesalmente.
JORGE RONDÓN SANTOS
5 de Septiembre de 2022.
Fiesta de San Lorenzo Justiniano, Obispo y Confesor,
primer Patriarca de Venecia.
primer Patriarca de Venecia.
Fuente resguardada: https://archive.ph/fhucy
III.
Del 16 de diciembre del 2022.
"(...)
a) Así como no es casualidad que Roncalli hubiese tomado el nombre del anti Papa Juan XXIII
( ¡Sí, tomó el mismo nombre de un antiPapa, Fue Baldasarre Cossa, revisen el Cisma de Occidente!
¿Acaso ya no nos estaba dando una clarísima señal de lo que vendría?
b) Tampoco es casualidad que los sucesores de Pablo VI y del Juan XXIII sesentero, hubieran tomado esos dos nombres, uniéndolos en el nominal Juan Pablo.
Al hacerlo, nos indicaron que seguirían la línea de sus antecesores, ¡tal y como lo hicieron!
c) Tampoco es casualidad que haya un hilo de sucesión -nominal y más allá de lo nominal- entre los Encuentros de Asís, realizados precisamente en la ciudad, del ejemplar San Francisco. Preguntémonos lo siguiente:
¿Por qué no hacerlos en otra ciudad y por qué repetir la misma ciudad 25 años después?
¿Ya nos avisaba -a posteriori es que podemos ver las coincidencias-
que aquellos que presidieron los funestos encuentros de Asís, al
haberlos concretado en aquella ciudad, lo habían hecho con un propósito?
¿Acaso con ello, nos estaban dejando una pista de cuál sería el nombre que en su momento tomaría un futuro sucesor [ ¡FRANCISCO! -Francisco como nombre, misión y proyecto-] ?
¿No es, justamente, FRANCISCO Bergoglio, quien AHORA encarna y ejecuta -libérrima y más descaradamente que quienes le antecedieron- lo acontecido en 1986 y luego en el 2011 -encuentros que a su vez, no son sino parte y resultado de etapas anteriores, del plan para destruir a la Iglesia- ?
Por otro lado, en esta eslabonadura, hay que tener presente que FRANCISCO Bergoglio, a su vez, ya nos ha hecho saber que su sucesor podría llamarse Juan XXIV, ¡Otro Juan!, ojo con la obsesión que la masonería tiene con el nombre Juan -tanto por San Juan Evangelista como por San Juan Bautista-.
a) https://archive.ph/3b3D5
b) https://archive.ph/naR7Z
Por un momento, detengamos este carrusel del asco, y preguntémonos:
¿Por qué razones los sobrevivientes de las DUBIA a Bergoglio, y/o quienes en la jerarquía dicen resistirlo -por ejemploMonseñor Viganò (quien insiste en reconocerlo como pontífice...), el Cardenal Burke o Monseñor Schneider - y/o los laicos que lo han criticado a gritos, ESPECÍFICAMENTE por lo de la pachamama, han evitado hablar de los HERÉTICOS PRECEDENTES de Asís, perpetrados por Juan Pablo II y por Benedicto XVI?
¿No es, justamente, FRANCISCO Bergoglio, quien AHORA encarna y ejecuta -libérrima y más descaradamente que quienes le antecedieron- lo acontecido en 1986 y luego en el 2011 -encuentros que a su vez, no son sino parte y resultado de etapas anteriores, del plan para destruir a la Iglesia- ?
Por otro lado, en esta eslabonadura, hay que tener presente que FRANCISCO Bergoglio, a su vez, ya nos ha hecho saber que su sucesor podría llamarse Juan XXIV, ¡Otro Juan!, ojo con la obsesión que la masonería tiene con el nombre Juan -tanto por San Juan Evangelista como por San Juan Bautista-.
a) https://archive.ph/3b3D5
b) https://archive.ph/naR7Z
Por un momento, detengamos este carrusel del asco, y preguntémonos:
¿Por qué razones los sobrevivientes de las DUBIA a Bergoglio, y/o quienes en la jerarquía dicen resistirlo -por ejemplo
Fuente: https://elrioperfumado.blogspot.com/2022/12/silencio-discrecional.html
Beatriz Eugenia Andrade Iturribarría.
22 de mayo del 2023.



