Antigua novena a Santa Brígida de Suecia, compuesta por un devoto de ella, y publicada en Cádiz en 1742, con licencia eclesiástica.
Los Gozos incluídos en la novena, son tradicionales, sin autor ni fecha conocidos.
*****
Esperando animarle a usted, a leer la vida completa de esta santa, le compartimos una breve y bellísima vivencia que Santa Brígida tuvo:
En una revelación, la Madre de Dios le habla de Su Misón curativa e intercesora con los pecadores, diciéndole:
“Por más culpable que sea un hombre, si viene a Mí con sincero arrepentimiento, estoy siempre pronta a acogerlo. No considero la enormidad de sus faltas, sino solamente las disposiciones de su corazón. No me recuso a curar y a ungir sus heridas, porque realmente soy, la Madre de la Misericordia.”
Con el corazón contrito y sostenidos en la confianza, en Nuestra Santísima Madre, MEDIANERA DE TODAS LAS GRACIAS, iniciemos esta novena:
Por la Señal ✠ de la Santa
Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro.
En el Nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo.
Amén.
ACTO DE
CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre Verdadero, Creador, Padre y Redentor mío,
por ser Vos Quien Sois, y porque os amo sobre todas las cosas, me
pesa de todo corazón (nos damos un golpe de pecho) haberos ofendido...
Propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos,
confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Os ofrezco mi vida,
obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados; y así como Os lo
suplico, así confío en que por Vuestra Bondad y Misericordia Infinita, me los perdonaréis por los Merecimientos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y que me daréis la Gracia para enmendarme, y para perseverar en Vuestro Santo Servicio
hasta la muerte.
Amén.
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Gloriosa princesa y madre Santa
Brígida, modelo perfectísimo de todas las mujeres, en los estados de virgen, casada, viuda y
religiosa; si es para mayor Gloria de Dios y
de mi alma que yo consiga lo que deseo y pido en esta novena, alcanzadme de Vuestro Divino Esposo esta Gracia, si no, dirigid mi
petición y pedid para mí, a Dios, aquello que más convenga para Gloria Suya, honor vuestro y provecho de mi alma. Amén.
DÍA PRIMERO: 29 DE
SEPTIEMBRE
LA FE DE SANTA
BRÍGIDA.
Jesús mío dulcísimo, Esposo Divino de la gloriosa princesa y madre, Santa Brigida,
que fue ilustrada desde sus tiernos años con una fe vivísima en los Misterios que debemos creer, y que os sirvió de
celestial oráculo, por donde inspirabais muchos misterios y verdades de nuestra
Santa Fe a los reyes, obispos y Sumos Pontífices: suplícoos, Jesús mío,
por la esclarecida fe de esta nobilísima esposa Vuestra, me concedáis una fe viva, que gobierne
todas las acciones de mi espíritu y la Gracia que os pido en esta novena, si es para
mayor Gloria de Dios y
bien de mi alma, Amén.
Se rezan tres Padre nuestros, tres Ave Marías y tres Gloria Patri: en reverencia a la Santísima Trinidad, de Quien,
Santa Brígida fue devotísima, y de Quien recibió singulares favores.
ORACIÓN FINAL
PARA TODOS LOS DÍAS
Con el corazón lleno de confianza, recurrimos a vos, gloriosa Santa Brígida, para
implorar, en estos tiempos de tinieblas y de incredulidad, vuestra intercesión
en favor de que aquellos que se hallan separados de la Iglesia de Jesucristo.
Por aquel conocimiento tan claro que tuvisteis de los crueles Padecimientos de Nuestro Salvador Crucificado,
precio de nuestra Redención, os
suplicamos que obtengáis la Gracia de la fe a
los que están fuera del único redil, a fin de que las ovejas dispersas puedan volver
al Único y Verdadero Pastor.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
ºSanta Brígida,
intrépida en el servicio de Dios, rogad por nosotros.
ºSanta Brígida, admirable en el amor de Jesús y
María, rogad por nosotros.
Un Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
GOZOS
Pues os miráis rodeada
De goces celestiales:
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Desde el vientre maternal
Ya una maravilla rara
Al universo declara
Vuestra virtud especial;
Pues de un naufragio fatal
La madre es por vos salvada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Desde vuestros tiernos años
Tanto en santidad crecéis,
Que de Jesús merecéis
Favores ya muy extraños,
Y del mundo los engaños
Huís por Él avisada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
En una aparición
Llagado se os presentó,
Y tan honda se os grabó
Su vista en el corazón,
Que por ninguna afición
De él llegó a ser borrada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Al príncipe de Nericia,
De Suecia princesa hermosa,
Sois vos dada por esposa,
Y vuestra santa pericia
De él e hijos una milicia
De santos vio bien formada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Cuando en el Císter murió
Monje santo vuestro esposo,
Jesús con lazo amoroso
Dulcemente os cautivó;
Fundadora os eligió
De una orden muy celebrada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Estando en oración
Cristo os viene a visitar,
Y se os digna revelar
Lo amargo de Su Pasión;
De tanta revelación
Una obra dejáis formada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Siendo tal vuestra inocencia
Que no conocéis el vicio,
Ceñís un duro cilicio
Y hacéis mucha penitencia;
De enfermedad la inclemencia
Cual oro os deja probada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
La Palestina y a Roma
Con gran fervor visitáis,
Y por doquier exhaláis
De virtud precioso aroma;
La que aun creces toma
Cuando huís el ser honrada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Del Cielo a la posesión
Jesucristo os convidó;
Roma vuestro cuerpo honró
Con singular devoción;
Y Suecia su traslación
Logró ver verificada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Haced, oh Santa gloriosa,
Que la Iglesia que os venera
De tanta chusma altanera
Que la ataca furiosa,
Quedando victoriosa
Sea por fin libertada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Pues del Señor sois premiada
Con luces celestiales:
Santa Brígida, sed para los
mortales
continua y fiel abogada.
℣. La Gracia fue difundida en tus labios.
℟. Porque Dios te bendijo eternamente.
ORACIÓN FINAL
Señor Dios nuestro, que por medio de Tu Hijo Unigénito, revelaste a Santa Brígida los Secretos Celestiales, danos por su piadosa intercesión a
nosotros tus siervos,
gozar dichosos de la Revelación Sempiterna de Tu Gloria. Por
Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
En el Nombre del
Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo.
Amén.
DÍA SEGUNDO – 30 DE SEPTIEMBRE
Por la Señal ✠ de la Santa
Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro.
En el Nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo.
Amén.
ACTO DE
CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre Verdadero, Creador, Padre y Redentor mío,
por ser Vos Quien Sois, y porque os amo sobre todas las cosas, me
pesa de todo corazón (nos damos un golpe de pecho) haberos ofendido...
Propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos,
confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Os ofrezco mi vida,
obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados; y así como Os lo
suplico, así confío en que por Vuestra Bondad y Misericordia Infinita, me los perdonaréis por los Merecimientos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y que me daréis la Gracia para enmendarme, y para perseverar en Vuestro Santo Servicio
hasta la muerte.
Amén.
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Gloriosa princesa y madre Santa
Brígida, modelo perfectísimo de todas las mujeres, en los estados de virgen, casada, viuda y
religiosa; si es para mayor Gloria de Dios y
de mi alma que yo consiga lo que deseo y pido en esta novena, alcanzadme de Vuestro Divino Esposo esta Gracia, si no, dirigid mi
petición y pedid para mí, a Dios, aquello que más convenga para Gloria Suya, honor vuestro y provecho de mi alma. Amén.
LA ESPERANZA DE SANTA BRÍGIDA.
Jesús mío dulcísimo, Esposo Divino de la gloriosa princesa madre Santa Brígida, que abrazada con una firmísima esperanza emprendió largas peregrinaciones por mar y tierra, entre trabajos y riesgos de la vida, insoportables a otro espíritu menos gigante o que no estuviese animado de la heroica esperanza en Dios Omnipotente; suplícoos, Jesús mío, por la esperanza de esta amabilísima esposa Vuestra, me concedáis una esperanza cierta de vencer cuantos trabajos y molestias puedan retar mi perfección y Salvación Eterna y la Gracia que os pido, en esta novena, si es para mayor Gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
-Se rezan tres Padre nuestros, tres Ave Marías y tres Gloria Patri: en reverencia a la Santísima Trinidad, de Quien,
Santa Brígida fue devotísima, y de Quien recibió singulares favores.
ORACIÓN FINAL
PARA TODOS LOS DÍAS
Con el corazón lleno de confianza, recurrimos a vos, gloriosa Santa Brígida, para
implorar, en estos tiempos de tinieblas y de incredulidad, vuestra intercesión
en favor de que aquellos que se hallan separados de la Iglesia de Jesucristo.
Por aquel conocimiento tan claro que tuvisteis de los crueles Padecimientos de Nuestro Salvador Crucificado,
precio de nuestra Redención, os
suplicamos que obtengáis la Gracia de la fe a
los que están fuera del único redil, a fin de que las ovejas dispersas puedan volver
al Único y Verdadero Pastor.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
ºSanta Brígida,
intrépida en el servicio de Dios, rogad por nosotros.
ºSanta Brígida, admirable en el amor de Jesús y
María, rogad por nosotros.
Un Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
GOZOS
Pues os miráis rodeada
De goces celestiales:
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Desde el vientre maternal
Ya una maravilla rara
Al universo declara
Vuestra virtud especial;
Pues de un naufragio fatal
La madre es por vos salvada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Desde vuestros tiernos años
Tanto en santidad crecéis,
Que de Jesús merecéis
Favores ya muy extraños,
Y del mundo los engaños
Huís por Él avisada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
En una aparición
Llagado se os presentó,
Y tan honda se os grabó
Su vista en el corazón,
Que por ninguna afición
De él llegó a ser borrada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Al príncipe de Nericia,
De Suecia princesa hermosa,
Sois vos dada por esposa,
Y vuestra santa pericia
De él e hijos una milicia
De santos vio bien formada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Cuando en el Císter murió
Monje santo vuestro esposo,
Jesús con lazo amoroso
Dulcemente os cautivó;
Fundadora os eligió
De una orden muy celebrada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Estando en oración
Cristo os viene a visitar,
Y se os digna revelar
Lo amargo de Su Pasión;
De tanta revelación
Una obra dejáis formada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Siendo tal vuestra inocencia
Que no conocéis el vicio,
Ceñís un duro cilicio
Y hacéis mucha penitencia;
De enfermedad la inclemencia
Cual oro os deja probada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
La Palestina y a Roma
Con gran fervor visitáis,
Y por doquier exhaláis
De virtud precioso aroma;
La que aun creces toma
Cuando huís el ser honrada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Del Cielo a la posesión
Jesucristo os convidó;
Roma vuestro cuerpo honró
Con singular devoción;
Y Suecia su traslación
Logró ver verificada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Haced, oh Santa gloriosa,
Que la Iglesia que os venera
De tanta chusma altanera
Que la ataca furiosa,
Quedando victoriosa
Sea por fin libertada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Pues del Señor sois premiada
Con luces celestiales:
Santa Brígida, sed para los
mortales
continua y fiel abogada.
℣. La Gracia fue difundida en tus labios.
℟. Porque Dios te bendijo eternamente.
ORACIÓN FINAL
Señor Dios nuestro, que por medio de Tu Hijo Unigénito, revelaste a Santa Brígida los Secretos Celestiales, danos por su piadosa intercesión a
nosotros tus siervos,
gozar dichosos de la Revelación Sempiterna de Tu Gloria. Por
Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
- En el Nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo.
Amén.
DÍA TERCERO – 1 DE OCTUBRE
Por la Señal ✠ de la Santa
Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro.
En el Nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo.
Amén.
ACTO DE
CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre Verdadero, Creador, Padre y Redentor mío,
por ser Vos Quien Sois, y porque os amo sobre todas las cosas, me
pesa de todo corazón (nos damos un golpe de pecho) haberos ofendido...
Propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos,
confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Os ofrezco mi vida,
obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados; y así como Os lo
suplico, así confío en que por Vuestra Bondad y Misericordia Infinita, me los perdonaréis por los Merecimientos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y que me daréis la Gracia para enmendarme, y para perseverar en Vuestro Santo Servicio
hasta la muerte.
Amén.
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Gloriosa princesa y madre Santa
Brígida, modelo perfectísimo de todas las mujeres, en los estados de virgen, casada, viuda y
religiosa; si es para mayor Gloria de Dios y
de mi alma que yo consiga lo que deseo y pido en esta novena, alcanzadme de Vuestro Divino Esposo esta Gracia, si no, dirigid mi
petición y pedid para mí, a Dios, aquello que más convenga para Gloria Suya, honor vuestro y provecho de mi alma. Amén.
EL AMOR A DIOS DE
SANTA BRÍGIDA
.
Jesús mío dulcísimo, Esposo Divino de la gloriosa princesa madre Santa Brígida, que vivió tan abrasada en los
incendios de Vuestro Amor, sin otro
abrigo resistía los rigurosos fríos de Suecia, de suerte que no causaba en su
penitente y delicado cuerpo las destempladas impresiones de aquel helado clima:
suplícoos, Jesús mío me concedais, por el amor de esta nobilísima esposa Vuestra, un amor a Vuestra Majestad, tan inflamado que abrase mi espíritu
y penetre todo mi corazón, de suerte que no puedan enfriarla las destempladas
miserias del mundo, y me sirva
contra la frialdad de mis culpas y tibiezas, como también la Gracia que os pido en esta novena, si es para mayor Gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
-Se rezan tres Padre nuestros, tres Ave Marías y tres Gloria Patri: en reverencia a la Santísima Trinidad, de Quien,
Santa Brígida fue devotísima, y de Quien recibió singulares favores.
ORACIÓN FINAL
PARA TODOS LOS DÍAS
Con el corazón lleno de confianza, recurrimos a vos, gloriosa Santa Brígida, para
implorar, en estos tiempos de tinieblas y de incredulidad, vuestra intercesión
en favor de que aquellos que se hallan separados de la Iglesia de Jesucristo.
Por aquel conocimiento tan claro que tuvisteis de los crueles Padecimientos de Nuestro Salvador Crucificado,
precio de nuestra Redención, os
suplicamos que obtengáis la Gracia de la fe a
los que están fuera del único redil, a fin de que las ovejas dispersas puedan volver
al Único y Verdadero Pastor.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
ºSanta Brígida,
intrépida en el servicio de Dios, rogad por nosotros.
ºSanta Brígida, admirable en el amor de Jesús y
María, rogad por nosotros.
Un Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
GOZOS
Pues os miráis rodeada
De goces celestiales:
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Desde el vientre maternal
Ya una maravilla rara
Al universo declara
Vuestra virtud especial;
Pues de un naufragio fatal
La madre es por vos salvada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Desde vuestros tiernos años
Tanto en santidad crecéis,
Que de Jesús merecéis
Favores ya muy extraños,
Y del mundo los engaños
Huís por Él avisada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
En una aparición
Llagado se os presentó,
Y tan honda se os grabó
Su vista en el corazón,
Que por ninguna afición
De él llegó a ser borrada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Al príncipe de Nericia,
De Suecia princesa hermosa,
Sois vos dada por esposa,
Y vuestra santa pericia
De él e hijos una milicia
De santos vio bien formada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Cuando en el Císter murió
Monje santo vuestro esposo,
Jesús con lazo amoroso
Dulcemente os cautivó;
Fundadora os eligió
De una orden muy celebrada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Estando en oración
Cristo os viene a visitar,
Y se os digna revelar
Lo amargo de Su Pasión;
De tanta revelación
Una obra dejáis formada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Siendo tal vuestra inocencia
Que no conocéis el vicio,
Ceñís un duro cilicio
Y hacéis mucha penitencia;
De enfermedad la inclemencia
Cual oro os deja probada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
La Palestina y a Roma
Con gran fervor visitáis,
Y por doquier exhaláis
De virtud precioso aroma;
La que aun creces toma
Cuando huís el ser honrada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Del Cielo a la posesión
Jesucristo os convidó;
Roma vuestro cuerpo honró
Con singular devoción;
Y Suecia su traslación
Logró ver verificada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Haced, oh Santa gloriosa,
Que la Iglesia que os venera
De tanta chusma altanera
Que la ataca furiosa,
Quedando victoriosa
Sea por fin libertada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Pues del Señor sois premiada
Con luces celestiales:
Santa Brígida, sed para los
mortales
continua y fiel abogada.
℣. La Gracia fue difundida en tus labios.
℟. Porque Dios te bendijo eternamente.
ORACIÓN FINAL
Señor Dios nuestro, que por medio de Tu Hijo Unigénito, revelaste a Santa Brígida los Secretos Celestiales, danos por su piadosa intercesión a
nosotros tus siervos,
gozar dichosos de la Revelación Sempiterna de Tu Gloria. Por
Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
En el Nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo.
Amén.
DÍA CUARTO – 2 DE OCTUBRE
Por la Señal ✠ de la Santa
Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro.
En el Nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo.
Amén.
ACTO DE
CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre Verdadero, Creador, Padre y Redentor mío,
por ser Vos Quien Sois, y porque os amo sobre todas las cosas, me
pesa de todo corazón (nos damos un golpe de pecho) haberos ofendido...
Propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos,
confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Os ofrezco mi vida,
obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados; y así como Os lo
suplico, así confío en que por Vuestra Bondad y Misericordia Infinita, me los perdonaréis por los Merecimientos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y que me daréis la Gracia para enmendarme, y para perseverar en Vuestro Santo Servicio
hasta la muerte.
Amén.
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Gloriosa princesa y madre Santa
Brígida, modelo perfectísimo de todas las mujeres, en los estados de virgen, casada, viuda y
religiosa; si es para mayor Gloria de Dios y
de mi alma que yo consiga lo que deseo y pido en esta novena, alcanzadme de Vuestro Divino Esposo esta Gracia, si no, dirigid mi
petición y pedid para mí, a Dios, aquello que más convenga para Gloria Suya, honor vuestro y provecho de mi alma. Amén.
EL AMOR AL PRÓJIMO
DE SANTA BRÍGIDA.
Jesús mío dulcísimo, Esposo Divino de la gloriosa princesa madre Santa Brígida, cuyo ardiente amor al prójimo
y celo de la Salvación de las
almas muestran los innumerables trabajos que padeció, los cuidados que empleó
con cuantos podía contribuir a este Santo Fin, y la orden
Santísima que fundó para formar en ella varones apostólicos y mujeres que aspirasen a ser
espíritus seráficos: suplícoos, Jesús mío, me concedaís, por este ardiente celo
de vuestra nobilísima esposa, un amor a mi prójimo tan perfecto, que
procure la Savación de todos
con mis oraciones, solicitud y ejemplo y también la Gracia que os pido en esta novena, si es para mayor Gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
-Se rezan tres Padre nuestros, tres Ave Marías y tres Gloria Patri: en reverencia a la Santísima Trinidad, de Quien,
Santa Brígida fue devotísima, y de Quien recibió singulares favores.
ORACIÓN FINAL
PARA TODOS LOS DÍAS
Con el corazón lleno de confianza, recurrimos a vos, gloriosa Santa Brígida, para
implorar, en estos tiempos de tinieblas y de incredulidad, vuestra intercesión
en favor de que aquellos que se hallan separados de la Iglesia de Jesucristo.
Por aquel conocimiento tan claro que tuvisteis de los crueles Padecimientos de Nuestro Salvador Crucificado,
precio de nuestra Redención, os
suplicamos que obtengáis la Gracia de la fe a
los que están fuera del único redil, a fin de que las ovejas dispersas puedan volver
al Único y Verdadero Pastor.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
ºSanta Brígida,
intrépida en el servicio de Dios, rogad por nosotros.
ºSanta Brígida, admirable en el amor de Jesús y
María, rogad por nosotros.
Un Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
GOZOS
Pues os miráis rodeada
De goces celestiales:
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Desde el vientre maternal
Ya una maravilla rara
Al universo declara
Vuestra virtud especial;
Pues de un naufragio fatal
La madre es por vos salvada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Desde vuestros tiernos años
Tanto en santidad crecéis,
Que de Jesús merecéis
Favores ya muy extraños,
Y del mundo los engaños
Huís por Él avisada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
En una aparición
Llagado se os presentó,
Y tan honda se os grabó
Su vista en el corazón,
Que por ninguna afición
De él llegó a ser borrada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Al príncipe de Nericia,
De Suecia princesa hermosa,
Sois vos dada por esposa,
Y vuestra santa pericia
De él e hijos una milicia
De santos vio bien formada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Cuando en el Císter murió
Monje santo vuestro esposo,
Jesús con lazo amoroso
Dulcemente os cautivó;
Fundadora os eligió
De una orden muy celebrada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Estando en oración
Cristo os viene a visitar,
Y se os digna revelar
Lo amargo de Su Pasión;
De tanta revelación
Una obra dejáis formada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Siendo tal vuestra inocencia
Que no conocéis el vicio,
Ceñís un duro cilicio
Y hacéis mucha penitencia;
De enfermedad la inclemencia
Cual oro os deja probada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
La Palestina y a Roma
Con gran fervor visitáis,
Y por doquier exhaláis
De virtud precioso aroma;
La que aun creces toma
Cuando huís el ser honrada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Del Cielo a la posesión
Jesucristo os convidó;
Roma vuestro cuerpo honró
Con singular devoción;
Y Suecia su traslación
Logró ver verificada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Haced, oh Santa gloriosa,
Que la Iglesia que os venera
De tanta chusma altanera
Que la ataca furiosa,
Quedando victoriosa
Sea por fin libertada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Pues del Señor sois premiada
Con luces celestiales:
Santa Brígida, sed para los
mortales
continua y fiel abogada.
℣. La Gracia fue difundida en tus labios.
℟. Porque Dios te bendijo eternamente.
ORACIÓN FINAL
Señor Dios nuestro, que por medio de Tu Hijo Unigénito, revelaste a Santa Brígida los Secretos Celestiales, danos por su piadosa intercesión a
nosotros tus siervos,
gozar dichosos de la Revelación Sempiterna de Tu Gloria. Por
Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
- En el Nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo.
Amén.
DÍA QUINTO – 3 DE OCTUBRE
Por la Señal ✠ de la Santa
Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro.
En el Nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo.
Amén.
ACTO DE
CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre Verdadero, Creador, Padre y Redentor mío,
por ser Vos Quien Sois, y porque os amo sobre todas las cosas, me
pesa de todo corazón (nos damos un golpe de pecho) haberos ofendido...
Propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos,
confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Os ofrezco mi vida,
obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados; y así como Os lo
suplico, así confío en que por Vuestra Bondad y Misericordia Infinita, me los perdonaréis por los Merecimientos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y que me daréis la Gracia para enmendarme, y para perseverar en Vuestro Santo Servicio
hasta la muerte.
Amén.
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Gloriosa princesa y madre Santa
Brígida, modelo perfectísimo de todas las mujeres, en los estados de virgen, casada, viuda y
religiosa; si es para mayor Gloria de Dios y
de mi alma que yo consiga lo que deseo y pido en esta novena, alcanzadme de Vuestro Divino Esposo esta Gracia, si no, dirigid mi
petición y pedid para mí, a Dios, aquello que más convenga para Gloria Suya, honor vuestro y provecho de mi alma. Amén.
LA PACIENCIA DE
SANTA BRÍGIDA.
Jesús mío dulcísimo, Esposo Divino de la gloriosa princesa madre Santa Brígida, a quien adornásteis con una
paciencia invicta en los muchos trabajos a que la expuso la variedad de estados
en que la quiso perfectísimo ejemplar Vuestra Providencia, ya que la guió, siendo ya
religiosa, Vuestro Soberano
Espíritu, inspirado las prolijas peregrinaciones y negocios arduos sobre el
estado y sexo de una mujer: suplícoos, Jesús mío, por la invencible paciencia
de esta nobilísima esposa Vuestra, una paciencia
constante, que me fortalezca en las penalidades de esta vida y combates interiores
de mi espíritu y la Gracia que os
pido en esta novena, si es
para mayor Gloria de Dios y bien
de mi alma. Amén.
- Se rezan tres Padre nuestros, tres Ave Marías y tres Gloria Patri: en reverencia a la Santísima Trinidad, de Quien,
Santa Brígida fue devotísima, y de Quien recibió singulares favores.
ORACIÓN FINAL
PARA TODOS LOS DÍAS
Con el corazón lleno de confianza, recurrimos a vos, gloriosa Santa Brígida, para
implorar, en estos tiempos de tinieblas y de incredulidad, vuestra intercesión
en favor de que aquellos que se hallan separados de la Iglesia de Jesucristo.
Por aquel conocimiento tan claro que tuvisteis de los crueles Padecimientos de Nuestro Salvador Crucificado,
precio de nuestra Redención, os
suplicamos que obtengáis la Gracia de la fe a
los que están fuera del único redil, a fin de que las ovejas dispersas puedan volver
al Único y Verdadero Pastor.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
ºSanta Brígida,
intrépida en el servicio de Dios, rogad por nosotros.
ºSanta Brígida, admirable en el amor de Jesús y
María, rogad por nosotros.
Un Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
GOZOS
Pues os miráis rodeada
De goces celestiales:
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Desde el vientre maternal
Ya una maravilla rara
Al universo declara
Vuestra virtud especial;
Pues de un naufragio fatal
La madre es por vos salvada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Desde vuestros tiernos años
Tanto en santidad crecéis,
Que de Jesús merecéis
Favores ya muy extraños,
Y del mundo los engaños
Huís por Él avisada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
En una aparición
Llagado se os presentó,
Y tan honda se os grabó
Su vista en el corazón,
Que por ninguna afición
De él llegó a ser borrada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Al príncipe de Nericia,
De Suecia princesa hermosa,
Sois vos dada por esposa,
Y vuestra santa pericia
De él e hijos una milicia
De santos vio bien formada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Cuando en el Císter murió
Monje santo vuestro esposo,
Jesús con lazo amoroso
Dulcemente os cautivó;
Fundadora os eligió
De una orden muy celebrada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Estando en oración
Cristo os viene a visitar,
Y se os digna revelar
Lo amargo de Su Pasión;
De tanta revelación
Una obra dejáis formada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Siendo tal vuestra inocencia
Que no conocéis el vicio,
Ceñís un duro cilicio
Y hacéis mucha penitencia;
De enfermedad la inclemencia
Cual oro os deja probada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
La Palestina y a Roma
Con gran fervor visitáis,
Y por doquier exhaláis
De virtud precioso aroma;
La que aun creces toma
Cuando huís el ser honrada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Del Cielo a la posesión
Jesucristo os convidó;
Roma vuestro cuerpo honró
Con singular devoción;
Y Suecia su traslación
Logró ver verificada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Haced, oh Santa gloriosa,
Que la Iglesia que os venera
De tanta chusma altanera
Que la ataca furiosa,
Quedando victoriosa
Sea por fin libertada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Pues del Señor sois premiada
Con luces celestiales:
Santa Brígida, sed para los
mortales
continua y fiel abogada.
℣. La Gracia fue difundida en tus labios.
℟. Porque Dios te bendijo eternamente.
ORACIÓN FINAL
Señor Dios nuestro, que por medio de Tu Hijo Unigénito, revelaste a Santa Brígida los Secretos Celestiales, danos por su piadosa intercesión a
nosotros tus siervos,
gozar dichosos de la Revelación Sempiterna de Tu Gloria. Por
Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
- En el Nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo.
Amén.
DÍA SEXTO – 4 DE OCTUBRE
Por la Señal ✠ de la Santa
Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro.
En el Nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo.
Amén.
ACTO DE
CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre Verdadero, Creador, Padre y Redentor mío,
por ser Vos Quien Sois, y porque os amo sobre todas las cosas, me
pesa de todo corazón (nos damos un golpe de pecho) haberos ofendido...
Propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos,
confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Os ofrezco mi vida,
obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados; y así como Os lo
suplico, así confío en que por Vuestra Bondad y Misericordia Infinita, me los perdonaréis por los Merecimientos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y que me daréis la Gracia para enmendarme, y para perseverar en Vuestro Santo Servicio
hasta la muerte.
Amén.
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Gloriosa princesa y madre Santa
Brígida, modelo perfectísimo de todas las mujeres, en los estados de virgen, casada, viuda y
religiosa; si es para mayor Gloria de Dios y
de mi alma que yo consiga lo que deseo y pido en esta novena, alcanzadme de Vuestro Divino Esposo esta Gracia, si no, dirigid mi
petición y pedid para mí, a Dios, aquello que más convenga para Gloria Suya, honor vuestro y provecho de mi alma. Amén.
LA HUMILDAD DE
SANTA BRÍGIDA.
Jesús mío dulcísimo, Esposo Divino de la gloriosa princesa madre Santa Brígida, que aun entre las grandezas
de su palacio, se humillaba y abatía hasta los pies de los pobres, lavándoselos
y besándoselos con profundísima humildad, Y después de haberles servido la comida
que les preparaba como si fuese esclava de los mendigos más desvalidos:
suplícoos, Jesús mío, me concedáis, por la humildad de esta nobilísima esposa Vuestra, una humildad sólida y sincera, que
me haga practicar los oficios humildes de mi estado, más propios de verdadero
siervo de Jesucristo, así como la Gracia que os
pido en esta novena, si es
para mayor Gloria de Dios y bien
de mi alma. Amén.
- Se rezan tres Padre nuestros, tres Ave Marías y tres Gloria Patri: en reverencia a la Santísima Trinidad, de Quien,
Santa Brígida fue devotísima, y de Quien recibió singulares favores.
ORACIÓN FINAL
PARA TODOS LOS DÍAS
Con el corazón lleno de confianza, recurrimos a vos, gloriosa Santa Brígida, para
implorar, en estos tiempos de tinieblas y de incredulidad, vuestra intercesión
en favor de que aquellos que se hallan separados de la Iglesia de Jesucristo.
Por aquel conocimiento tan claro que tuvisteis de los crueles Padecimientos de Nuestro Salvador Crucificado,
precio de nuestra Redención, os
suplicamos que obtengáis la Gracia de la fe a
los que están fuera del único redil, a fin de que las ovejas dispersas puedan volver
al Único y Verdadero Pastor.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
ºSanta Brígida,
intrépida en el servicio de Dios, rogad por nosotros.
ºSanta Brígida, admirable en el amor de Jesús y
María, rogad por nosotros.
Un Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
GOZOS
Pues os miráis rodeada
De goces celestiales:
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Desde el vientre maternal
Ya una maravilla rara
Al universo declara
Vuestra virtud especial;
Pues de un naufragio fatal
La madre es por vos salvada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Desde vuestros tiernos años
Tanto en santidad crecéis,
Que de Jesús merecéis
Favores ya muy extraños,
Y del mundo los engaños
Huís por Él avisada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
En una aparición
Llagado se os presentó,
Y tan honda se os grabó
Su vista en el corazón,
Que por ninguna afición
De él llegó a ser borrada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Al príncipe de Nericia,
De Suecia princesa hermosa,
Sois vos dada por esposa,
Y vuestra santa pericia
De él e hijos una milicia
De santos vio bien formada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Cuando en el Císter murió
Monje santo vuestro esposo,
Jesús con lazo amoroso
Dulcemente os cautivó;
Fundadora os eligió
De una orden muy celebrada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Estando en oración
Cristo os viene a visitar,
Y se os digna revelar
Lo amargo de Su Pasión;
De tanta revelación
Una obra dejáis formada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Siendo tal vuestra inocencia
Que no conocéis el vicio,
Ceñís un duro cilicio
Y hacéis mucha penitencia;
De enfermedad la inclemencia
Cual oro os deja probada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
La Palestina y a Roma
Con gran fervor visitáis,
Y por doquier exhaláis
De virtud precioso aroma;
La que aun creces toma
Cuando huís el ser honrada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Del Cielo a la posesión
Jesucristo os convidó;
Roma vuestro cuerpo honró
Con singular devoción;
Y Suecia su traslación
Logró ver verificada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Haced, oh Santa gloriosa,
Que la Iglesia que os venera
De tanta chusma altanera
Que la ataca furiosa,
Quedando victoriosa
Sea por fin libertada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Pues del Señor sois premiada
Con luces celestiales:
Santa Brígida, sed para los
mortales
continua y fiel abogada.
℣. La Gracia fue difundida en tus labios.
℟. Porque Dios te bendijo eternamente.
ORACIÓN FINAL
Señor Dios nuestro, que por medio de Tu Hijo Unigénito, revelaste a Santa Brígida los Secretos Celestiales, danos por su piadosa intercesión a
nosotros tus siervos,
gozar dichosos de la Revelación Sempiterna de Tu Gloria. Por
Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
- En el Nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo.
Amén.
DÍA SÉPTIMO – 5 DE OCTUBRE
Por la Señal ✠ de la Santa
Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro.
En el Nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo.
Amén.
ACTO DE
CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre Verdadero, Creador, Padre y Redentor mío,
por ser Vos Quien Sois, y porque os amo sobre todas las cosas, me
pesa de todo corazón (nos damos un golpe de pecho) haberos ofendido...
Propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos,
confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Os ofrezco mi vida,
obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados; y así como Os lo
suplico, así confío en que por Vuestra Bondad y Misericordia Infinita, me los perdonaréis por los Merecimientos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y que me daréis la Gracia para enmendarme, y para perseverar en Vuestro Santo Servicio
hasta la muerte.
Amén.
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Gloriosa princesa y madre Santa
Brígida, modelo perfectísimo de todas las mujeres, en los estados de virgen, casada, viuda y
religiosa; si es para mayor Gloria de Dios y
de mi alma que yo consiga lo que deseo y pido en esta novena, alcanzadme de Vuestro Divino Esposo esta Gracia, si no, dirigid mi
petición y pedid para mí, a Dios, aquello que más convenga para Gloria Suya, honor vuestro y provecho de mi alma. Amén.
LA ORACIÓN DE SANTA
BRÍGIDA.
Jesús mío dulcísimo, Esposo Divino de la gloriosa princesa y madre Santa Brígida a quien favorecisteis con el
don de una oración altísima desde los años de su discreción tierna por todos
los estados de su vida, y en los últimos de viuda, la elevaste a una contemplación sublime, en que
descubrió maravillosos secretos, con portentosas revelaciones, aprobadas para
mayor seguridad por los Concilios de Constanza y de Basilea: suplícoos, Jesús
mío, me concedáis, por esta perfecta oración de Vuestra nobilísima esposa, el don de una oración perfecta en aquel
grado que me conviene para mi Salvación Eterna, y la Gracia que os pido en esta novena, si es para mayor Gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
- Se rezan tres Padre nuestros, tres Ave Marías y tres Gloria Patri: en reverencia a la Santísima Trinidad, de Quien,
Santa Brígida fue devotísima, y de Quien recibió singulares favores.
ORACIÓN FINAL
PARA TODOS LOS DÍAS
Con el corazón lleno de confianza, recurrimos a vos, gloriosa Santa Brígida, para
implorar, en estos tiempos de tinieblas y de incredulidad, vuestra intercesión
en favor de que aquellos que se hallan separados de la Iglesia de Jesucristo.
Por aquel conocimiento tan claro que tuvisteis de los crueles Padecimientos de Nuestro Salvador Crucificado,
precio de nuestra Redención, os
suplicamos que obtengáis la Gracia de la fe a
los que están fuera del único redil, a fin de que las ovejas dispersas puedan volver
al Único y Verdadero Pastor.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
ºSanta Brígida,
intrépida en el servicio de Dios, rogad por nosotros.
ºSanta Brígida, admirable en el amor de Jesús y
María, rogad por nosotros.
Un Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
GOZOS
Pues os miráis rodeada
De goces celestiales:
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Desde el vientre maternal
Ya una maravilla rara
Al universo declara
Vuestra virtud especial;
Pues de un naufragio fatal
La madre es por vos salvada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Desde vuestros tiernos años
Tanto en santidad crecéis,
Que de Jesús merecéis
Favores ya muy extraños,
Y del mundo los engaños
Huís por Él avisada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
En una aparición
Llagado se os presentó,
Y tan honda se os grabó
Su vista en el corazón,
Que por ninguna afición
De él llegó a ser borrada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Al príncipe de Nericia,
De Suecia princesa hermosa,
Sois vos dada por esposa,
Y vuestra santa pericia
De él e hijos una milicia
De santos vio bien formada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Cuando en el Císter murió
Monje santo vuestro esposo,
Jesús con lazo amoroso
Dulcemente os cautivó;
Fundadora os eligió
De una orden muy celebrada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Estando en oración
Cristo os viene a visitar,
Y se os digna revelar
Lo amargo de Su Pasión;
De tanta revelación
Una obra dejáis formada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Siendo tal vuestra inocencia
Que no conocéis el vicio,
Ceñís un duro cilicio
Y hacéis mucha penitencia;
De enfermedad la inclemencia
Cual oro os deja probada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
La Palestina y a Roma
Con gran fervor visitáis,
Y por doquier exhaláis
De virtud precioso aroma;
La que aun creces toma
Cuando huís el ser honrada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Del Cielo a la posesión
Jesucristo os convidó;
Roma vuestro cuerpo honró
Con singular devoción;
Y Suecia su traslación
Logró ver verificada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Haced, oh Santa gloriosa,
Que la Iglesia que os venera
De tanta chusma altanera
Que la ataca furiosa,
Quedando victoriosa
Sea por fin libertada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Pues del Señor sois premiada
Con luces celestiales:
Santa Brígida, sed para los
mortales
continua y fiel abogada.
℣. La Gracia fue difundida en tus labios.
℟. Porque Dios te bendijo eternamente.
ORACIÓN FINAL
Señor Dios nuestro, que por medio de Tu Hijo Unigénito, revelaste a Santa Brígida los Secretos Celestiales, danos por su piadosa intercesión a
nosotros tus siervos,
gozar dichosos de la Revelación Sempiterna de Tu Gloria. Por
Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
- En el Nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo.
Amén.
DÍA OCTAVO – 6 DE OCTUBRE
Por la Señal ✠ de la Santa
Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro.
En el Nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo.
Amén.
ACTO DE
CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre Verdadero, Creador, Padre y Redentor mío,
por ser Vos Quien Sois, y porque os amo sobre todas las cosas, me
pesa de todo corazón (nos damos un golpe de pecho) haberos ofendido...
Propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos,
confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Os ofrezco mi vida,
obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados; y así como Os lo
suplico, así confío en que por Vuestra Bondad y Misericordia Infinita, me los perdonaréis por los Merecimientos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y que me daréis la Gracia para enmendarme, y para perseverar en Vuestro Santo Servicio
hasta la muerte.
Amén.
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Gloriosa princesa y madre Santa
Brígida, modelo perfectísimo de todas las mujeres, en los estados de virgen, casada, viuda y
religiosa; si es para mayor Gloria de Dios y
de mi alma que yo consiga lo que deseo y pido en esta novena, alcanzadme de Vuestro Divino Esposo esta Gracia, si no, dirigid mi
petición y pedid para mí, a Dios, aquello que más convenga para Gloria Suya, honor vuestro y provecho de mi alma. Amén.
LA PENITENCIA DE
SANTA BRÍGIDA.
Jesús mío dulcísimo, Esposo Divino de la gloriosa princesa madre Santa Brígida, que con asombro pocas veces
visto en los palacios, ejercitó entre las delicias que lisonjean y halagan la
de delicadeza de una princesa ilustre, los rigores de las penitencias más
asperas que se admiran en los anacoretas de los desiertos y siendo madre de las religiosas, sirvió, con sus mortificaciones, de
admiración y ejemplo a sus hijas: suplícoos, Jesús mío, me concedáis por la
rigurosa penitencia de esta nobílisima esposa Vuestra, que yo trate mi cuerpo con los
rigores que merecen mis culpas, sin excusarme con el pretexto de la edad,
estado, sexo o delicadeza... así
como la Gracia que os pido en esta novena, si es para mayor Gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
- Se rezan tres Padre nuestros, tres Ave Marías y tres Gloria Patri: en reverencia a la Santísima Trinidad, de Quien,
Santa Brígida fue devotísima, y de Quien recibió singulares favores.
ORACIÓN FINAL
PARA TODOS LOS DÍAS
Con el corazón lleno de confianza, recurrimos a vos, gloriosa Santa Brígida, para
implorar, en estos tiempos de tinieblas y de incredulidad, vuestra intercesión
en favor de que aquellos que se hallan separados de la Iglesia de Jesucristo.
Por aquel conocimiento tan claro que tuvisteis de los crueles Padecimientos de Nuestro Salvador Crucificado,
precio de nuestra Redención, os
suplicamos que obtengáis la Gracia de la fe a
los que están fuera del único redil, a fin de que las ovejas dispersas puedan volver
al Único y Verdadero Pastor.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
ºSanta Brígida,
intrépida en el servicio de Dios, rogad por nosotros.
ºSanta Brígida, admirable en el amor de Jesús y
María, rogad por nosotros.
Un Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
GOZOS
Pues os miráis rodeada
De goces celestiales:
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Desde el vientre maternal
Ya una maravilla rara
Al universo declara
Vuestra virtud especial;
Pues de un naufragio fatal
La madre es por vos salvada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Desde vuestros tiernos años
Tanto en santidad crecéis,
Que de Jesús merecéis
Favores ya muy extraños,
Y del mundo los engaños
Huís por Él avisada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
En una aparición
Llagado se os presentó,
Y tan honda se os grabó
Su vista en el corazón,
Que por ninguna afición
De él llegó a ser borrada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Al príncipe de Nericia,
De Suecia princesa hermosa,
Sois vos dada por esposa,
Y vuestra santa pericia
De él e hijos una milicia
De santos vio bien formada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Cuando en el Císter murió
Monje santo vuestro esposo,
Jesús con lazo amoroso
Dulcemente os cautivó;
Fundadora os eligió
De una orden muy celebrada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Estando en oración
Cristo os viene a visitar,
Y se os digna revelar
Lo amargo de Su Pasión;
De tanta revelación
Una obra dejáis formada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Siendo tal vuestra inocencia
Que no conocéis el vicio,
Ceñís un duro cilicio
Y hacéis mucha penitencia;
De enfermedad la inclemencia
Cual oro os deja probada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
La Palestina y a Roma
Con gran fervor visitáis,
Y por doquier exhaláis
De virtud precioso aroma;
La que aun creces toma
Cuando huís el ser honrada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Del Cielo a la posesión
Jesucristo os convidó;
Roma vuestro cuerpo honró
Con singular devoción;
Y Suecia su traslación
Logró ver verificada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Haced, oh Santa gloriosa,
Que la Iglesia que os venera
De tanta chusma altanera
Que la ataca furiosa,
Quedando victoriosa
Sea por fin libertada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Pues del Señor sois premiada
Con luces celestiales:
Santa Brígida, sed para los
mortales
continua y fiel abogada.
℣. La Gracia fue difundida en tus labios.
℟. Porque Dios te bendijo eternamente.
ORACIÓN FINAL
Señor Dios nuestro, que por medio de Tu Hijo Unigénito, revelaste a Santa Brígida los Secretos Celestiales, danos por su piadosa intercesión a
nosotros tus siervos,
gozar dichosos de la Revelación Sempiterna de Tu Gloria. Por
Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
- En el Nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo.
Amén.
DÍA NOVENO – 7 DE OCTUBRE
Por la Señal ✠ de la Santa
Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro.
En el Nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo.
Amén.
ACTO DE
CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre Verdadero, Creador, Padre y Redentor mío,
por ser Vos Quien Sois, y porque os amo sobre todas las cosas, me
pesa de todo corazón (nos damos un golpe de pecho) haberos ofendido...
Propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos,
confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Os ofrezco mi vida,
obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados; y así como Os lo
suplico, así confío en que por Vuestra Bondad y Misericordia Infinita, me los perdonaréis por los Merecimientos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y que me daréis la Gracia para enmendarme, y para perseverar en Vuestro Santo Servicio
hasta la muerte.
Amén.
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Gloriosa princesa y madre Santa
Brígida, modelo perfectísimo de todas las mujeres, en los estados de virgen, casada, viuda y
religiosa; si es para mayor Gloria de Dios y
de mi alma que yo consiga lo que deseo y pido en esta novena, alcanzadme de Vuestro Divino Esposo esta Gracia, si no, dirigid mi
petición y pedid para mí, a Dios, aquello que más convenga para Gloria Suya, honor vuestro y provecho de mi alma. Amén.
LA DEVOCIÓN DE SANTA BRÍGIDA, A MARÍA
SANTÍSIMA.
Jesús mío dulcísimo, Esposo Divino de la Gloriosa princesa madre Santa Brígida, que siendo niña mereció ver a
Vuestra Santísima Madre, que vestida de Gloria, la llamaba y le ofrecía la Celestial Corona que en la Mano llevaba y que le hacia el inestimable favor de coronarla con Ella, y después, en
el resto de su vida, recibió frecuentes visitas y singulares regalos de esta Benignísima Madre de almas puras: suplícoos, Jesús
Mío, me concedaís, por la fervorosa devoción que esta nobilísima esposa Vuestra, ha tenido a Vuestra Santísima Madre, que yo sea tan verdadero
y sólidamente devoto de Nuestra Madre Purísima, que merezca ser coronado por Su Majestad en el Cielo, con la Inmortal Corona de la Gloria de Dios, y
bien de mi alma. Amén.
- Se rezan tres Padre nuestros, tres Ave Marías y tres Gloria Patri: en reverencia a la Santísima Trinidad, de Quien, Santa Brígida fue devotísima, y de Quien recibió singulares favores.
ORACIÓN FINAL
PARA TODOS LOS DÍAS
Con el corazón lleno de confianza, recurrimos a vos, gloriosa Santa Brígida, para
implorar, en estos tiempos de tinieblas y de incredulidad, vuestra intercesión
en favor de que aquellos que se hallan separados de la Iglesia de Jesucristo.
Por aquel conocimiento tan claro que tuvisteis de los crueles Padecimientos de Nuestro Salvador Crucificado,
precio de nuestra Redención, os
suplicamos que obtengáis la Gracia de la fe a
los que están fuera del único redil, a fin de que las ovejas dispersas puedan volver
al Único y Verdadero Pastor.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
ºSanta Brígida,
intrépida en el servicio de Dios, rogad por nosotros.
ºSanta Brígida, admirable en el amor de Jesús y
María, rogad por nosotros.
Un Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
GOZOS
Pues os miráis rodeada
De goces celestiales:
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Desde el vientre maternal
Ya una maravilla rara
Al universo declara
Vuestra virtud especial;
Pues de un naufragio fatal
La madre es por vos salvada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Desde vuestros tiernos años
Tanto en santidad crecéis,
Que de Jesús merecéis
Favores ya muy extraños,
Y del mundo los engaños
Huís por Él avisada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
En una aparición
Llagado se os presentó,
Y tan honda se os grabó
Su vista en el corazón,
Que por ninguna afición
De él llegó a ser borrada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Al príncipe de Nericia,
De Suecia princesa hermosa,
Sois vos dada por esposa,
Y vuestra santa pericia
De él e hijos una milicia
De santos vio bien formada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Cuando en el Císter murió
Monje santo vuestro esposo,
Jesús con lazo amoroso
Dulcemente os cautivó;
Fundadora os eligió
De una orden muy celebrada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Estando en oración
Cristo os viene a visitar,
Y se os digna revelar
Lo amargo de Su Pasión;
De tanta revelación
Una obra dejáis formada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Siendo tal vuestra inocencia
Que no conocéis el vicio,
Ceñís un duro cilicio
Y hacéis mucha penitencia;
De enfermedad la inclemencia
Cual oro os deja probada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
La Palestina y a Roma
Con gran fervor visitáis,
Y por doquier exhaláis
De virtud precioso aroma;
La que aun creces toma
Cuando huís el ser honrada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Del Cielo a la posesión
Jesucristo os convidó;
Roma vuestro cuerpo honró
Con singular devoción;
Y Suecia su traslación
Logró ver verificada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Haced, oh Santa gloriosa,
Que la Iglesia que os venera
De tanta chusma altanera
Que la ataca furiosa,
Quedando victoriosa
Sea por fin libertada.
Santa Brígida, que en vos
los mortales
hallemos firme abogada.
Pues del Señor sois premiada
Con luces celestiales:
Santa Brígida, sed para los
mortales
continua y fiel abogada.
℣. La Gracia fue difundida en tus labios.
℟. Porque Dios te bendijo eternamente.
ORACIÓN FINAL
Señor Dios nuestro, que por medio de Tu Hijo Unigénito, revelaste a Santa Brígida los Secretos Celestiales, danos por su piadosa intercesión a
nosotros tus siervos,
gozar dichosos de la Revelación Sempiterna de Tu Gloria. Por
Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
- En el Nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo.
Amén.
